20 de Octubre de 2018

Opinión

Virus puritanos

Aunque no se ha comprobado que sea el zika la causa de la microcefalia, el gobierno de Honduras ya le pidió a sus mujeres que se abstengan de embarazarse este año… y el próximo.

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Desde hace algunos años, cada determinado tiempo la humanidad ha sido azotada por diversas plagas cuya aparición, al igual que las de Egipto, no tiene nada que ver con la venganza divina ni la cura con su misericordia. Habiendo agobiado a Europa y Asia con la “enfermedad de las vacas locas”,  la influenza aviar y el SHU, se han solazado en Latinoamérica con las variantes del “trancazo”: el “dengue”, “chikungunya” y su nueva versión, el apocalíptico zika.

Porque atribuirle a la picadura del mosquito aedes aegypti en las embarazadas, como efecto colateral, la microcefalia de sus vástagos parece sin duda un signo del fin de los tiempos, en esta era cuyo principal símbolo es el avance tecnológico; resulta, sin ánimo de blasfemia,  peor que la última de las plagas  bíblicas.

De ahí que Dilma Roussef, mandataria de Brasil, se haya pronunciado a favor de la necesidad de realizar una inversión cuantiosa para el desarrollo de una vacuna contra el zika, cuyo costo podría ser, tal vez, mayor que la de la influenza estacionaria.

No pude evitar, al enterarme, tener un sentimiento parecido al deja vu.  La razón fue recordar el catastrofismo con que el gobierno de Calderón, en 2009, anunció la presencia en México de un virus originario de Norteamérica, el devastador, en materia económica, H1N1, que dio al traste con nuestra industria turística y causó un retroceso espectacular de nuestro PIB, a través de la entronización del miedo que se enseñoreó en nuestro país, de norte a sur y del Pacífico al Atlántico, y que recomendaba abandonar, de una vez por todas, la antihigiénica costumbre latinoamericana de estrecharnos la mano, ni pensar en los besos, que poco a poco hemos ido recuperando.

Para evitar las sospechas de sobrerreacción innecesaria, aunque redunde, la OMS le colgó una medallita a nuestro ministro de Salud. Ahí me enteré que la entidad mundial de la salud está en manos de la gran industria farmacéutica. Se hizo la vacuna, pero no sé dónde quedó.    

Las empresas de la salud, al igual que las armamentistas, obtienen sus mayores ganancias creando el terror, como sucede con nuestros vecinos de Norteamérica, que no se sienten protegidos si no tienen en su clóset un arsenal de última generación. Y aumentan cuando se lucra políticamente con el tema.   

Y aunque no se ha comprobado que sea el zika la causa de la microcefalia, el gobierno de Honduras ya le pidió a sus mujeres que se abstengan de embarazarse este año… y el próximo

Se ha demostrado que manteniendo un entorno limpio se puede evitar la proliferación del famoso mosquito, creo que en este sentido podemos colaborar todos a combatir la plaga.                

Que conste, no estoy contra las vacunas  y la prevención, pero urge sacar del negocio cuestiones tan importantes como la salud pública.

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