21 de Septiembre de 2018

Opinión

Viva la lectura

Hace más de 30 años estaba haciendo fila para pagar en un estacionamiento público y me encontré con un letrero que decía así: “Usted puede leer esta frase gracias a un maestro”...

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Hace más de 30 años estaba haciendo fila para pagar en un estacionamiento público y me encontré con un letrero que decía así: “Usted puede leer esta frase gracias a un maestro”. 

En ese momento mi reacción fue de impotencia por no recordar su nombre, recuerdo que era güerita, recuerdo perfectamente el uniforme que siempre vestía, su cara, su buen trato siempre para con todos, pero no su nombre. 

Ella me enseñó a leer y a ella le debo este maravilloso vicio que llevo más que arraigado en mí ser. 

No me imagino no leer a diario y no me refiero a documentos o cualquier cosa que el cotidiano nos obliga; me refiero a dedicarle tiempo a la lectura, a los dos o tres libros que siempre estoy leyendo sumado a todas las revistas que leo durante el mes y el periódico de todos los días. 

A esa lectura es a la que me refiero. 

¿Qué hacer para que los jóvenes, adolescentes se enamoren de la lectura? ¿Qué hacer para que se enamoren de aprender? 

En mi caso estoy seguro que lo que más me gusta hacer es aprender y no encuentro otra manera de hacerlo fuera de la lectura. 

Sé también que existen audiolibros, redes sociales, internet y un sinfín de herramientas que nos enseñan muchas cosas pero un libro siempre será un libro. 

Y adaptándose a la tecnología ya leo en las tabletas, en especial tengo cargados en la mía más de 300 libros con partituras de todo género que me permiten poder tocar cualquier cosa sin que tenga que decir que no me la sé de memoria o que no traigo el libro, y fue un gran descubrimiento para mí, así como el adaptarme a leer en ella sin que la luz me molestara y ha sido una manera de traer siempre el libro conmigo sin que me estorbe.

No podemos decir que la juventud no lee, pero no lee lo suficiente y lo que leen es por encargo en la mayoría de las veces. 

Existen libros bueno y libros malos, pero una persona culta sabe de todo si se jacta de serlo. 

En los últimos años se han hecho esfuerzos para conocer los hábitos de lectura de los mexicanos. 

La Unesco dio a conocer la lista de 108 naciones sobre el índice de lectura, México ocupó el penúltimo lugar, con 2.8 libros al año. 

Con mis hijos lo logré sin que se dieran cuenta ¿y a ustedes como les va? Hasta la próxima semana.

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