15 de Octubre de 2018

Opinión

Vivir conscientemente

Aceptamos las oportunidades de vivir conforme a nuestras propias situaciones y percepciones.

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Nada sucede porque sí. Todo ocurrirá como lo deseas, cuando hayas entendido que eres tú quien tiene que hacer que suceda.- Ben Stein, escritor

Cuando vivimos conscientemente, nos permitimos saborear toda la variedad de nuestras experiencias. Vemos lo que vemos, sentimos lo que sentimos y sabemos lo que sabemos. Aceptamos las oportunidades de vivir conforme a nuestras propias situaciones y percepciones, ya que vivir la vida en totalidad no es una tarea, es una oportunidad. Todos/as necesitamos saber cómo fluir en la vida. Las diferentes situaciones y los afectos fluyen en una serie de acontecimientos aparentemente sin relación.  

Estamos tan ocupados/as que hemos olvidado soñar, que, por cierto, no se limita a lo irreal. Soñar es ampliar lo real más allá de los límites del hoy sin ser atrapados en lo que es simplemente imposible. Cuando nos privamos a nosotros mismos de nuestras esperanzas y sueños,  nos cortamos las alas para ascender y llegar a la cumbre. 

Hay que aceptar que el conflicto es inevitable. A veces estamos en conflicto cuando hay que tomar una opción entre varias alternativas (conflicto interno); a veces entramos en conflicto con la pareja, los hijos, los colegas y amigos. 

Creemos que sólo hay dos caminos: defender con firmeza e imponer nuestra voluntad o ceder, aparentemente, e intentar imponernos de manera “sutil”. ¡Qué bueno que existe otra opción! Checar qué nos pasa por dentro. Escuchar con mente abierta lo que proponen los otros; reflexionar y discernir aclarándonos para encontrar puntos de coincidencia y ver lo que hay que aprender, dejando a un lado la arrogancia para que la postura inteligente “Tu ganas-Yo gano” tenga lugar. 

Puede que creamos que nos corresponde el papel del “mesías prometido” para enderezar a los demás porque “sabemos” que es lo mejor para ellos, que piensen y actúen como les decimos. Ocupémonos de lo nuestro, respetando la individualidad de los demás. 

La sabiduría no es un haz de luz deslumbrante, sino que es la voz interior que habla quedito y en los momentos más inesperados nos lleva a dar un giro importante hacia la grandeza de nuestro ser. 

La verdad está en darse cuenta que cada quien es experto en su persona, con sus propios afanes y con sus aciertos y desaciertos, en el camino para llegar a la cumbre. 

¡Ánimo! hay que aprender a vivir.

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