20 de Julio de 2018

Opinión

¿Y qué hacemos?

México dominó a la poderosa “naranja mecánica” holandesa, pero a menos de cinco minutos de finalizar el partido, los “quesos de bola” empataron y después un penalti que les dio el triunfo.

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Ya ni modo. Eliminaron a los “ratones verdes”. Jugaron como nunca y perdieron como siempre. Unos cuantos minutos separaron a la escuadra de Miguel “Piojo” Herrera, el entrenador más locochón del Mundial de Brasil y el más mediático, de la incipiente gloria: avanzar un tantito más que a los clásicos octavos de final.

Ni hablar. México dominó a la poderosa “naranja mecánica” holandesa, pero a menos de cinco minutos de finalizar el partido, los “quesos de bola” empataron y después, mediante sensacional actuación del delantero Arjen Robben al tirarse un “clavado” en el área, el penalti fue pan comido para el verdugo en turno. Ahora sí que ni “San Memé Ochoa” nos pudo salvar.

Y ahora que los jugadores ya retornaron a México, ¿qué distracción tendrán los ciudadanos? Hay varias opciones; por ejemplo, aburrirse con las discusiones entre los legisladores federales sobre las reformas energéticas o político-electorales; el PAN y sus ex asambleístas del Distrito Federal metidos en broncas en Brasil, sólo porque a ese par de “pirruris” se les alborotó la hormona y tocaron las partes frondosas de una carioca; el marido les reclamó y los panuchos le dieron a éste su soberbia “madriziña”. Ahora pueden enfrentar prisión en tierras del legendario Pelé. O sea, ya se la pellizcaron.

Claro está que miles o millones de personas que alimentaron, una vez más, la ilusión mundialista pueden tener más opciones de entretenimiento. Digamos, continuar con el Mundial brasileño y adoptar al equipo de “Felipao” como estandarte nacional, o bien para los que tienen tendencias neonazis, estilo jóvenes militantes del PAN en Guadalajara, Jalisco, lo más lógico es que se inclinen por los alemanes.

Y en tierras yucatecas, la raza puede dejar de estar triste. Cierto, ya no podrá observar la inteligencia de juego del joven Héctor Miguel Herrera, ex del Pachuca y militante del Porto de Portugal (¡qué bien jugó este chamaco!; está para cosas más grandes en un futuro no lejano), pero, a cambio, podría disfrutar del gradual y acelerado calentamiento de la “grilla” electoral entre panistas y priistas.

Por si no lo han notado, amiguitos y amiguitas lectores, en el PAN local, los chamacones Raúl Paz, Mauricio Vila y Salvador Vitelli, suspirantes a la alcaldía de Mérida, prometieron sumarse al ganador de la batalla interna. De verdad sería un milagro que los panuchos encuentren la cordura, pero todo puede pasar. Y así, en el PRI, las baterías tricolores apuntan hacia el Palacio Municipal donde despacha “Reni” Barrera. Ahora son momentos de adhesiones en el Revolucionario. Pero a la hora del voto surgen las traiciones. Lo debería saber “Don Pavón”, supuesto líder estatal del PRI.

PRIMERA CAIDA.- La recomendación para los lectores y ciudadanos que ya no verán más al Tri pues es sencilla: vean a los Pingüinos de Madagascar. Esa caricatura es bárbara.

SEGUNDA CAIDA.- Saquen al “Piojo” Herrera de sus vidas (pero no metan al PRI y PAN).

TERCERA CAIDA.- Y limpien sus gaznates con dos que tres sabrosas “Caipirinhas”.

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