18 de Octubre de 2018

Opinión

Ya valió Houdini

Tuvieron que pasar casi 90 años para que surgiera un “mago” más popular que el legendario judío nacido en Europa...

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Hay de magos a magos, los también famosos escapistas. Uno de ellos, quizá la máxima leyenda entre los profesionales de las cosas supuestamente sobrenaturales, fue el conocido Harry Houdini, nacido en Budapest, Hungría, el 24 de marzo de 1874 y fallecido en Detroit, Michigan, Estados Unidos, el 31 de octubre de 1926, de una presunta peritonitis. De allí no hubo escape a la muerte.

En realidad, el ilusionista se llamaba Erik Weisz (en su natal Hungría) o Erich Weiss (cuando vivía en la tierra del Tío Sam), pero lejos de los nombres, sus actos eran simplemente espectaculares.

Entre los escapes de Houdini estaba “La Metamorfosis”, en donde el ilusionista era atado e introducido dentro de un saco y, a su vez, dentro de un baúl; todo era amarrado y sujeto con candados. Entonces una ayudante subía encima del baúl, levantaba una cortina y en el conteo de 3, 2, 1… al instante la cortina bajaba mostrando a un Houdini liberado en el lugar que ocupaba la ayudante. Entonces se abría el baúl y se desataban todas las cuerdas del saco para mostrar a la asistente dentro de la caja. Se cree que Houdini ejecutó este número más de diez mil veces en toda su carrera.

Algo más. Las habilidades de Harry Houdini para liberarse de ataduras con cuerdas, cadenas con candados y otras situaciones complicadas eran casi increíbles. Hizo un largo viaje por Europa, de cuatro años, cosechando grandes éxitos y aumentando así su propia leyenda. De esa época le viene el sobrenombre de “Rey de las esposas”, que utilizaría durante largo tiempo.

Incansable, Houdini comenzó a inventar nuevos retos como parte de su espectáculo en teatros, en su afán por conseguir lo imposible y causar más sensación. Uno de ellos fue el “Bidón de leche”, un angosto tanque relleno de agua en el que era sumergido completamente y del que escapaba tras unas cortinas, fuera de la vista del público. 

Se dice que pedía a la gente contener la respiración tanto como él mientras intentaba escapar (algo que nadie conseguía) a la par que un gran reloj mostraba el paso de los minutos. La realidad era que solía escapar al poco de entrar; a veces se sentaba durante un rato a leer el periódico mientras la orquesta tocaba música para imprimirle mayor emoción al número. Entonces levantaban la cortina y aparecía Houdini, culminando el número.

Pero Houdini ya valió gorro. Tuvieron que pasar casi 90 años para que surgiera un “mago” más popular que el legendario judío nacido en Europa y residenciado en Estados Unidos. Sí, hablamos de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, un verdadero escapista, de preferencia dedicado a los túneles.

PRIMERA CAIDA.- Hace apenas unos días, “El Mago Chapo” escapó de la prisión de máxima seguridad del Altiplano (antes Almoloya) en un truco que incluyó alta tecnología en sólo cuatro pasos: se metió en la regadera, descendió 19 metros, arrancó una moto y apareció en otra casa.

SEGUNDA CAIDA.- Harry Houdini ya es figura en el olvido.

TERCERA CAIDA.- ¿Acaso Chen Kai puede superar a “El Chapo”?

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