19 de Julio de 2018

Opinión

Zacatecas, ensueño colonial con aroma a mezcal

Estado minero pintado por su rosada cantera con detalles plateados...

Compartir en Facebook Zacatecas, ensueño colonial con aroma a mezcalCompartir en Twiiter Zacatecas, ensueño colonial con aroma a mezcal

Estado minero pintado por su rosada cantera con detalles plateados, que entre su caprichosa vegetación fuera un punto estratégico en la época de la Revolución Mexicana, oferta una gran variedad de museos, edificaciones estilo barroco, zonas milenarias, tradiciones precolombinas, así como un Edén subterráneo que posee metales preciosos, vistas primorosas desde su teleférico, finas artesanías y un acueducto que es símbolo de la entidad. Además, Zacatecas cuenta con cinco pueblos mágicos, de los cuales en Homo Espacios elegimos dos, para emprender un viaje -entre letras- a la ciudad de Jerez de García Salinas, ensueño colonial que brindara a la música mexicana el ya muy conocido “tamborazo zacatecano”, mientras que el poblado de Teúl de González Ortega es un destino para desconectarte de la agitación cotidiana y disfrutar de un buen mezcal.

Algo deben tener estas tierras para ser elegidas como el principal destino en el Turismo de Bodas, y no precisamente por su típico “asado” que lleva el nombre de este compromiso matrimonial, aunque pensándolo bien, a muchos nos pueden conquistar por el paladar. En fin, lo que sí es un hecho es que Zacatecas envuelve al visitante en un clima bohemio, entre sus construcciones virreinales, sus destinos mineros, y claro, el encanto de sus mujeres, hermosas culpables que inspiran a este lugar poético colonial.

Detallar la también llamada “Muy noble”, es contar con la sensibilidad de su gran poeta Ramón López Velarde, la voz cantante de don Antonio Aguilar o la composición musical de Manuel M. Ponce. Pueblo cultural que refleja en su arquitectura la pasión, el esfuerzo, la grandeza de los corazones sencillos, regalo plateado de esta patria tan hermosa y Patrimonio de la Humanidad internado en la Meseta Central de nuestro México.

Los primeros pobladores de Zacatecas, que en Náhuatl significa “Lugar donde abunda el zacate”, fueron los mexicas pertenecientes a la “Gran Chichimeca”. Su fundación fue realizada por el peninsular Juan de Tolosa, el 20 de enero de 1548, al descubrir que existían en la entidad yacimientos de plata y metales preciosos, convirtiéndose en uno de los principales centros mineros de la Nueva España.

En la época de la independencia, José María Cos fue uno de sus principales insurgentes, quien también participó como diputado por Zacatecas en la realización de la Constitución de Apatzingán, dentro del Congreso de Chilpancingo en 1814.

Entre otros datos históricos, cabe destacar que en 1829, Francisco García Salinas fue electo gobernador, quien en 1835 se rebeló contra el gobierno federal de Santa Anna. El enfrentamiento conocido como “Batalla de Zacatecas” provocó que la ciudad fuera saqueada y que la entidad cediera parte de su territorio (lo que dio como resultado que se formara el actual estado de Aguascalientes). En el período de la Revolución Mexicana, aquí se desarrolló una de batallas más significativas el 23 de junio de 1914, la famosa “Toma de Zacatecas”, donde Francisco Villa y sus Dorados tomaron la ciudad a efecto de contar con los recursos financieros necesarios para el movimiento armado. La consecuencia fue una inestabilidad económica en el estado, colocando a Villa como un personaje que divide opiniones en estas tierras.

Entre los principales atractivos turísticos de esta entidad figura la arquitectura barroca de sus distintos templos. Por ejemplo, su Catedral que se construyó en 1734, así como las zonas arqueológicas de La Quemada o Altavista, la variedad de pinacotecas como la referente a La Toma de Zacatecas, el montículo de La Bufa o el Museo Zacatecano con su arte Huichol. Igualmente destacan la famosa mina “El edén”, la cual brinda un inolvidable recorrido a 340 metros bajo tierra, donde puentes colgantes, túneles y leyendas conviven en este sitio, así como un club nocturno que en el refugio del subsuelo despierta el elegante coqueteo de las féminas zacatecanas.

Por su parte, el “Teleférico” mostrará desde las alturas otro esplendor de esta metrópoli y el acueducto “El cubo” ilustra el desarrollo industrial que Zacatecas tuvo desde la época colonial y hasta el periodo de independencia, así como el Teatro Calderón, que refleja la fina arquitectura de principios del siglo XIX.

Intimidad jerezana… un ensueño colonial

“En los claros domingos de mi pueblo es costumbre

que en la plaza descubran las gentiles cabezas

las mozas, y sus ojos reflejan dulcemente

y la banda del kiosco toca lánguidas piezas…”

Fragmento del poema “Domingos de provincia” de Ramón López Velarde

Así describe este gran maestro de las letras a su pueblo natal, Jerez de García Salinas, fundado como “Villa de Xerez” por el capitán español Pedro Carrillo Dávila en 1569 y que -después de los principales acontecimientos históricos de nuestra patria- lograra el título de ciudad el 28 de Noviembre de 1952. Cabe mencionar que obtuvo el nombramiento de Pueblo Mágico por la Secretaría de Turismo Federal en el año 2008, convirtiéndose en el primer poblado zacatecano en conseguir esta distinción.

El deleite en esta mágica entidad, comienza al recorrer su Jardín Rafael Páez que cuenta con un primoroso kiosco estilo morisco, mientras disfrutas los ecos de los “tamborazos” -música tradicional de esta región-,  acompañado de una raspanieve, que es elaborada con miel de frutas, hielo picado, unos trozos de fruta, un poco de jarabe, ¡ah¡ y pide que le añadan mermelada con nieve de vainilla… una delicia.

Nuestro siguiente punto es el Santuario de Nuestra Señora de la Soledad, de estilo neoclásico y que cuenta con un hermoso retablo de la Virgen de la Soledad. Al salir, puedes dirigirte al Edificio de la Torre, cuya fachada neogótica, construida con cantera rosa, es de gran agrado para aquellos amantes de la arquitectura. Para continuar este interesante recorrido, te recomendamos visitar el Panteón Dolores, ya que sus templetes, pórticos, tumbas y pilastras hacen de este cementerio un lugar donde la belleza artesanal y las leyendas coinciden, que por cierto es el más antiguo del estado.

A estas alturas, tal vez ya sea necesario disfrutar la gastronomía de este mágico pueblo. Para satisfacer al paladar te recomendamos iniciar con unas “tostadas jerezanas” que llevan unos trozos de chicharrón llamados “duros”, pata de puerco y cubiertas con salsa de chile colorado. Como plato fuerte, el “asado de boda” es la mejor opción, guiso que incluye carne de cerdo bañado en una especie de mole preparado con chiles guajillo y ancho, chocolate, comino, pimienta y canela, mismo que se acostumbra acompañar con piloncillo, laurel o cáscara de naranja con arroz a un costado y unas tortillas hechas a mano recién salidas del comal.

Después de disfrutar de la cocina de Jerez, obligado es visitar el Museo Ramón López Velarde, casa donde naciera este reconocido poeta zacatecano, autor de “Suave patria”, “A un imposible”, “Mientras muere la tarde”, entre otros bellos poemas. Al ingresar te encontrarás con algunas pertenencias de esta personalidad literaria, como sus manuscritos originales y fotografías familiares del poeta Velarde.

Tal parece que a estas horas, el sol se oculta para dar inicio a la intimidad jerezana. A efecto de lograr este propósito existen algunos bares que buscarán ser los cómplices en tu odisea nocturnal, como el “Studio 54”, sitio donde -dependiendo del ambiente y los ritmos latinos- alguna dama te enseñe a bailar, o hasta te acompañe en una velada romántica con música para sensibilizar los sentidos y luego, víctima de los sortilegios femeninos, compartas tu amanecer en alguna habitación de esta poética entidad… y su ensueño virreinal.

 

Teúl de González Ortega, con aroma a mezcal

Edificaciones coloniales, una deliciosa cocina y los mejores mezcales zacatecanos son algunos de los atributos de este Pueblo Mágico. Cuentan que esta localidad fue instaurada por los indígenas teules, hasta que el misionero Fray Juan Pacheco celebró la primera misa en esta zona para los peninsulares, pero no se precisa la fecha exacta. Lo que sí se conoce es que su nombre fue en honor al general Jesús González Ortega, quien fuera gobernador del estado, y que participara en la Guerra de Reforma y defendiera nuestra nación en la Intervención francesa.

Este poblado posee algunas edificaciones que vale la pena visitar, como la Parroquia de San Juan Bautista con diseño dórico-romano, la Capilla Virgen de Guadalupe, el Palacio Municipal elaborado con cantera rosa, las famosas gárgolas realizadas con este mismo material y los portales Trinidad Cervantes.

En lo que respecta a la comida, la cocina de Teúl ofrece desde los exquisitos chamorros al vapor, las tradicionales tortas de huachal, albóndigas a la hierbabuena, carne en su jugo servida con chorizo y frijoles de la olla, mole con pollo y nopales o un pipián con pollo. Por su parte, la bebida tradicional es el mezcal y la recomendación es visitar la Mezcalería de Don Aurelio, donde podrás catar esta bebida y probar las populares cremas de mezcal, ya sean de piñón, coco o incluso café.

Algunas actividades que te ayudarán a recobrar el equilibrio después haber disfrutado de unos buenos mezcales, es visitar el cerro homónimo al pueblo, que cuenta con algunos restos arqueológicos de la época cuando el imperio chichimeca dominaba esta región. Otra opción, es acudir a la Presa Miguel Alemán -a 25 kilómetros al norte de Teúl- y admirar el atardecer en alguna palapa en compañía de ella... la que provoca, alienta y quien hace que los viajes, sean inolvidables.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios