¿Cómo nace un artista circense? Cristian empezó desde los tres años

Es equilibrista e impresiona a turistas en los hoteles de Cancún; lograrlo le ha llevado toda una vida de entrenamiento.

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Foto: Jorge Aguilar
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Cuando Christian Amed Ponce entró por primera vez a un circo, no lo hizo como un espectador más, él llegó para quedarse y formar la carrera con la que hoy se luce ante turistas de Cancún: el equilibrismo y la acrobacia.

Tenía tan solo tres años cuando entró de la mano de su mamá a la carpa y desde entonces todo el elenco se convirtió en su familia.

“Crecí en la familia de circo, aprendí a hacer la disciplina, desde lo que es arma una carpa, trasladar el circo, hacer recorrido a la ciudad, cada semana es una ciudad, diferente, un pueblo diferente”, relata bajo la sombra del árbol del parque de la supermanzana 45, en donde coloca su instalación para entrenar.

Él es parte de una dinastía circense que sigue viva en su país natal, Guatemala, y que continúa ofreciendo funciones bajo el nombre de Circo Hermanos Ponce.

Ahí, su mamá domó perritos y posó para que su papá le lanzara cuchillos, mientras que sus tres hermanas menores aprendieron, cada una, rutinas diferentes: contorsionismo, equilibrismo, malabarismo e incluso una domó al “globo de la muerte”.

“Somos una comunidad ahí. Recuerdo que en mi infancia jugábamos a hacer los sketchs de los payasos y ahí estábamos horas haciendo los números de los payasos o imitando a los acróbatas”, relata con emoción al rememorar esos tiempos.

Sin embargo su formación profesional inició a los 13 años, edad desde la cual empezó a realizar actos más elaborados de equilibrio y fuerza con la asesoría de quienes tenían años practicando aquellos trucos.

“Pero antes de eso ya te vas educando, me subieron a los trapecios, llegué a ser payasito, incluso en algún momento me vistieron de Alf”, cuenta sonriente el equilibrista, de 41 años de edad.

Cambió el circo por las discotecas y hoteles de Cancún

Como parte de la familia circense viajó por Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá hasta que un día del año 2002 decidió quedarse en México.

En el 2004 se embarcó en el circo Hermanos Fuentes Gasca; luego de un año de giras y tras dar funciones en Quintana Roo se enraizó en el Caribe en donde desde entonces muestra el resultado de las cuatro horas de entrenamiento que hace cada día.

“Lo más gratificante es cuando tú te paras en un escenario y la gente te aplaude, tu ves la reacción de la gente, que le gusta tu trabajo”, afirma.

Y aunque ha formado una familia en Cancún y asegura que el paraíso caribeño lo enamoró, extraña las carpas y su corazón aún alberga la esperanza de volver a ellas.

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