16 de Noviembre de 2018

Ciencia y Salud

Consejos para evitar el mal aliento

En la mayoría de los casos, el origen este problema se encuentra en la boca.

El odontólogo será el encargado de indicar el tratamiento para controlar la afección. (Contexto/Internet)
El odontólogo será el encargado de indicar el tratamiento para controlar la afección. (Contexto/Internet)
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Caramelos, pastillas, chicles, enjuagues y sprays bucales, dentífricos, diferentes productos y una misma promesa: aliento fresco. Es que la halitosis -conocida como mal aliento- puede causar vergüenza y hasta impactar en la autoestima. Llevar una buena higiene es clave para evitarlo, pero si el problema se mantiene aún cumpliendo con las pautas de cuidado, hay que consultar al médico porque puede estar relacionado con una enfermedad más grave, informó el portal de noticias El Clarín.

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“Si tenés mal aliento, revisá tus hábitos de higiene bucal. Intentá realizar cambios en tu estilo de vida, como cepillarte los dientes y la lengua después de comer, usar hilo dental y beber mucha agua. Si tu mal aliento continúa después de hacer esos cambios, consultá con el dentista. Si el dentista sospecha que un trastorno más grave está provocando tu mal aliento, posiblemente te derive a un médico para encontrar la causa del olor”, recomiendan especialistas de la Clínica Mayo (Estados Unidos) en una de sus recientes entregas sobre consejos de salud.

En la mayoría de los casos, el origen del mal aliento se encuentra en la boca. A continuación, las principales causas:

  • Alimentos. La descomposición de partículas en los dientes y a su alrededor puede aumentar la cantidad de bacterias y causar un olor desagradable. Y algunos en particular como cebollas, ajo y especias, también pueden provocarlo, ya que tras la digestión ingresan en el torrente sanguíneo, son transportados a los pulmones y afectan el aliento.
  • Tabaco. El cigarrillo y otros productos de tabaco producen de por sí olor desagradable en la boca, pero además favorecen la enfermedad de las encías, que son otra fuente de halitosis.
  • Mala higiene bucal. “Si no te cepillás los dientes y usás hilo dental a diario, habrá partículas que queden en tu boca y produzcan mal aliento. Además, se forma sobre los dientes una película incolora y pegajosa producida por las bacterias (placa). Si no se la cepilla, la placa irrita las encías y finalmente forma bolsas llenas de placa entre los dientes y las encías (periodontitis). También la lengua puede atrapar bacterias que producen olor. En las dentaduras postizas que no se limpian con regularidad o que no encajan bien pueden quedar bacterias y partículas de alimentos que causan olor”, advierten desde la Clínica Mayo.
  • Boca seca. La saliva ayuda con la limpieza de la boca porque elimina las partículas que causan mal olor. Hay una enfermedad llamada “boca seca”, o xerostomía, que contribuye al mal aliento porque en ella disminuye la producción de saliva (ocurre naturalmente durante el suelo y a eso se debe el mal aliento al despertarse).
  • Medicamentos. Algunos medicamentos contribuyen a la sequedad de la boca y, por lo tanto, indirectamente provocan mal aliento. Otros se descomponen en el organismo y liberan sustancias químicas que se transportan al aliento.
  • Infecciones en la boca. El mal aliento puede ser causado por las heridas quirúrgicas después de una cirugía bucal, como la extracción de un diente, o porque hay caries, enfermedad de las encías o llagas bucales.
  • Otras afecciones de la boca, la nariz y la garganta. En ocasiones, el origen del mal aliento pueden ser pequeñas piedras que se forman en las amígdalas y se cubren de bacterias, lo que produce olor. También las infecciones o la inflamación crónica en la nariz, los senos paranasales o la garganta, que contribuyen al goteo nasal posterior.
  • Otras causas. Las enfermedades, como algunos tipos de cáncer, y otras afecciones, como los trastornos metabólicos, pueden producir un mal aliento distintivo debido a las sustancias químicas que producen. El reflujo crónico de los ácidos estomacales puede asociarse con mal aliento.

“Para reducir el mal aliento, prevenir las caries y disminuir tu riesgo de sufrir enfermedades de las encías, mantené siempre una buena higiene bucal. El tratamiento posterior para el mal aliento puede variar, según la causa. Si se piensa que tu mal aliento se debe a una afección no diagnosticada, es probable que el dentista te derive a tu médico de cabecera”, apuntan los especialistas.

En caso de que no haya otra causa subaycente, el odontólogo será el encargado de indicar el tratamiento para controlar la afección. El profesional puede indicar el uso de enjuagues bucales y dentífricos específicos para eliminar las bacterias que causan la acumulación de placa. Y si detecta una enfermedad en las encías, es posible que te derive a un periodoncista. También podría recomendar reemplazar cualquier arreglo dental en mal estado, que es un caldo de cultivo para las bacterias.

Cómo reducir o prevenir el mal aliento

  • Lavate los dientes después de comer. Lávate los dientes con un dentífrico con flúor por lo menos dos veces al día, especialmente después de las comidas. Se ha demostrado que los dentífricos con propiedades antibacterianas reducen el mal aliento.
  • Usa hilo dental. Su uso correcto elimina partículas de alimentos y placa bacteriana entre los dientes y ayuda a controlar el mal aliento. Usalo una vez al día.
  • Cepillate la lengua. La lengua contiene bacterias y cepillartela con cuidado puede reducir el olor. Las personas que tienen muchas bacterias en la lengua (por fumar, por ejemplo) podrían beneficiarse de usar rascadores linguales o utilizar cepillos que tengan limpiadores de lengua incorporados.
  • Limpia la dentadura postiza o los aparatos de ortodoncia. Se deben limpiar completamente al menos una vez por día o según lo que te indique el dentista.
  • Evita la sequedad de boca. Para mantener la boca húmeda, evita fumar y tomá mucha agua. El café, las gaseosas y el alcohol resecan más la boca. Mascar chicle o chupar un caramelo (preferentemente sin azúcar) puede estimular la saliva.
  • Ojo con la dieta. Evita alimentos como cebollas y ajo. También los alimentos muy azucarados.
  • Cambiá tu cepillo de dientes regularmente. Cada tres a cuatro meses aproximadamente.
  • Visita al dentista regularmente. Generalmente dos veces por año, para que revise y limpie tus dientes o dentadura postiza.

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