¿Cubrebocas que matan el COVID-19? Expertos trabajan en mascarillas de alta tecnología

Científicos también prevén desarrollar mascarillas que detecten el coronavirus en hora y media o menos .

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MÉXICO.- El cubrebocas está recibiendo una actualización de alta tecnología.

De acuerdo con The Wall Street Journal, varios modelos actualmente en pruebas hacen más que proporcionar una barrera física entre quien viste una mascarilla y los virus potenciales.

Científicos de materiales, químicos, biólogos e ingenieros han creado prototipos funcionales de mascarillas que incluyen diagnósticos, sensores e incluso la capacidad de matar a los virus.

"En un futuro próximo, si usted está en un avión y la persona a su lado estornuda, podría estar portando un cubrebocas que esteriliza el aire antes de que lo inhale", señaló el diario.

Algunas de estas mascarillas nuevas son diseñadas para los trabajadores de la salud, mientras que otras se venderán tanto a los trabajadores de salud como a los consumidores.

En Estados Unidos, los cubrebocas y los respiradores comercializados como dispositivos médicos o protección para los trabajadores deben ser aprobados para su venta por la Dirección de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) o el Instituto Nacional para la Seguridad Ocupacional y la Salud (Niosh por sus siglas en inglés). 

"Me emociona la atención que se está prestando a los cubrebocas", dijo Christopher Sulmonte, administrador de proyecto para la unidad de biocontención en Johns Hopkins Medicine.

Las nuevas ideas "tienen cierto rigor científico", afirmó. "Una vez que veamos cómo funcionan, empezaremos a ver cuáles herramientas tienen más sentido".

Ana Rule, directora del Laboratorio de Evaluación de la Exposición y profesora asistente en la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg, dijo, "estamos viendo innovaciones que harán que usar mascarillas sea más seguro y más amigable con el medio ambiente".

"Si se tiene un revestimiento en el cubrebocas y un espacio alrededor de su nariz o boca, las partículas de virus van a introducirse por ese conducto", explica Rule, que es también miembro del Grupo de Asesoría Técnica sobre el Equipo Protector Personal en la Organización Mundial de la Salud (OMS).

"Las gotitas de aerosol siguen el camino de menos resistencia", indica. "Y los revestimientos antimicrobianos podrían llevar a más resistencia antimicrobiana en el ambiente".

Estas son algunas de las mascarillas en desarrollo

Un respirador N95 inteligente y duradero:

Debido a la escasez de mascarillas, los trabajadores del cuidado de la salud las han estado usando por más tiempo que lo recomendado, y reutilizando mascarillas degradadas por esterilizaciones con vapor de agua, vapor de peróxido de hidrógeno y luz ultravioleta.

Con el tiempo, la esterilización degrada la filtración y el ajuste de las mascarillas, y los trabajadores se vuelven menos protegidos.

Un nuevo tipo de cubrebocas que pronto será sometido a una evaluación por Niosh permanece efectivo por más tiempo que muchas mascarillas ahora en uso porque resiste mejor múltiples esterilizaciones, incluyendo con métodos tan agresivos como el hervor, pero también la esterilización por calor, el tratamiento ultravioleta y el alcohol isopropílico.

Estas mascarillas transparentes de hule de silicona, que tienen filtros N95 retirables y desechables, son obra de un equipo dirigido por Giovanni Traverso, profesor asistente de ingeniería mecánica en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Las mascarillas tienen sensores que dan retroalimentación sobre el ajuste y la funcionalidad.

Jason Troutner, presidente de Teal Bio, que planea fabricar los respiradores en Estados Unidos, dijo que prevé que el producto esté disponible para su compra este año con un precio competitivo con el de las N95 desechables.

Mascarillas que matan el virus:

Los cubrebocas actuales funcionan como barreras contra las partículas de virus. Michael Strano, profesor de ingeniería química en MIT, está desarrollando una mascarilla diseñada para realmente matar los virus.

El diseño de la mascarilla incorpora una malla de cobre calentada a unos 70 grados centígrados que atrapa y desactiva el virus.

Aislamiento con neopreno y un enfriador termoeléctrico asegurarán que el aire inhalado se respire cómodamente.

Strano prevé que cada mascarilla reutilizable pese alrededor de 225 gramos, sea accionada por una batería de 9 volts, cueste unos cuantos dólares y, si es aprobada por los reguladores, esté disponible en dos modelos: una versión ligeramente más grande para ser usada por el personal del cuidado de la salud y socorristas, y una versión más pequeña para el mercado de consumo.

Una mascarilla de Medi-Immune Ltd., con sede en Reino Unido, tiene un enfoque diferente a matar a los virus.

Usa luz UVC para esterilizar el aire que entra a una pequeña cámara que puede llevarse en un cinturón o dentro de una mochila. Una manguera va desde la cámara hasta la mascarilla, y un abanico mantiene una presión positiva en la mascarilla para asegurar que cualquier fuga posible es hacia afuera. El aire exhalado pasa por filtros en los costados de la mascarilla.

Se prevé que la mascarilla recargable y accionada por baterías cueste cerca de 500 dólares.

Mascarillas diagnósticas:

Las mascarillas recaban evidencia de infección en las exhalaciones de cada persona, así que ¿por qué no usarlas para detectar el COVID-19?

Investigadores en el Instituto Wyss para la Ingeniería Biológicamente Inspirada de la Universidad de Harvard han descubierto cómo integrar una prueba diagnóstica liofilizada del COVID-19 en un cubrebocas. La prueba reacciona con partículas exhaladas y da un diagnóstico en 90 minutos o menos.

Las pruebas y una minúscula ampolleta de agua pueden montarse sobre cualquier mascarilla. Después de llevar la mascarilla por lo menos 30 minutos, una persona perfora la ampolleta para liberar el agua necesaria para rehidratar y realizar las reacciones.

El resultado de la prueba es indicado por una o dos líneas, similar a una prueba de embarazo.

Los investigadores probaron su tecnología al colocar las mascarillas sobre un simulador de respiración que exhalaba un fragmento de ARN del SARS-CoV-2 en aerosoles similares a los generados por los humanos. Hallaron que su prueba funcionaba tan bien como las pruebas RT-PCR del COVID-19 aprobadas por la FDA.

El equipo Wyss, dirigido por James J. Collins, profesor de la cátedra Termeer de ingeniería y ciencias médicas en MIT, prevé que el producto cueste unos cinco dólares.

Un equipo dirigido por Jesse Jokerst, profesor asociado de nanoingeniería en la Universidad de California, en San Diego, trabaja en una prueba del Covid-19 montada en una mascarilla. La prueba está contenida en una calcomanía que se puede adherir a cualquier mascarilla.

El profesor cree que el costo será de sólo unos centavos de dólar cada una.

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