20 de Noviembre de 2018

Escena

“Megalodón”, otra película de tiburones

La película es una mezcla de “Tiburón” y “Parque Jurásico”.

Los productores no confiaban en recuperar los 150 millones de dólares que dicen que invirtieron en ella. (Internet)
Los productores no confiaban en recuperar los 150 millones de dólares que dicen que invirtieron en ella. (Internet)
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Por Rafael R. Deustúa

Entre más películas de tiburones asesinos se ruedan, más claro queda que el filme de 1975, “Tiburón” de Steven Spielberg fue mucho más que moda o suerte. Sin oportunidad de superar a la madre de todas las películas de escualos, “Megalodón” apostó al tamaño, a los sustos y al humor, pero sólo logró demostrar que el tamaño no lo es todo.

Jason Statham es un borracho que vive encima de un bar en Tailandia, tiró por la borda su vida después de ver al megalodón -el tiburón gigante prehistórico, no la película- y que no le creyeran su historia. Pero ahora lo buscan precisamente para rescatar a los sobrevivientes de un submarino atacado por la bestia de 25 metros, entre ellos su ex-esposa.

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Uno no imaginaría que ésta película tiene 20 años en producción, ni siquiera después de verla, pero así es. En 1997 Steve Alten publicó la novela “Meg: Una novela de terror profundo” cuyos derechos para cine se compraron inmediatamente, pero hasta ahora se logró reunir suficiente capital, hollywoodense y chino, para rodarla. La trama de la novela no era mayor cosa y el libreto tampoco, es simplista, predecible y podría tener mejores chistes.

Los productores no confiaban en recuperar los 150 millones de dólares que dicen que invirtieron en ella -no se ven en pantalla-, así que colocan la acción en China, para atraer al segundo mercado de espectadores más grande del mundo y además la hicieron clasificación “B”, tirando a “A”, para alcanzar más audiencia a costa de no tener escenas sangrientas. Eso coloca a “Megalodón” como una cinta más de aventuras que de miedo.

La dirección de Jon Turteltaub tampoco es muy inspirada, con una edición casi mecánica que indica un corte de toma cada cuatro o cinco segundos, eliminando dinamismo y el humor de algunos chistes. Tampoco parece estar muy seguro de a donde quiere ir con la película y eso afecta a la narración, por ejemplo en las infames “Sharknado” ya sabemos que son películas baratas de humor simplista y en ese sentido son buenas; “Megalodón” tiene una crisis de identidad aún como película palomera.

 En actuaciones Statham es él mismo, pero esta vez sin coche. Para atraer al público chino contrataron a Li Bingbing como interés amoroso, en la comedia está Rainn Wilson y el resto del reparto es un festín de personajes acartonados.

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