25 de Abril de 2018

México

Más de 300 mil personas son víctimas de esclavitud en México

Las víctimas son utilizadas, en su mayoría, para la explotación sexual en burdeles, bares y salones de masaje.

En 2015 Chiapas fue la entidad donde se registraron más casos de trata de personas con 167, seguido de Puebla con 111 y la Ciudad de México con 37. (old.nvinoticias.com)
En 2015 Chiapas fue la entidad donde se registraron más casos de trata de personas con 167, seguido de Puebla con 111 y la Ciudad de México con 37. (old.nvinoticias.com)
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Karina Palacios/Milenio
CIUDAD DE MÉXICO.- Según el Índice de Esclavitud Mundial 2016, en México habría aproximadamente 376 mil 800 personas que se encuentran en esta situación, lo que lo ubica en el lugar 20 de 167 naciones, con un porcentaje de vulnerabilidad de 47.02.

Además, el Reporte de Tráfico de Personas 2016, emitido por la Secretaría de Estado de Estados Unidos, señala que el gobierno mexicano no cumple plenamente los estándares mínimos para eliminar el delito de trata de personas.

En el continente americano, este delito se localiza principalmente en Brasil, Guatemala, México, Chile, República Dominicana y Bolivia, mientras que en Argentina, Chile, Estados Unidos, Uruguay y Canadá existe una tasa mínima de vulnerabilidad.

La trata de personas también es conocida como esclavitud moderna, donde las víctimas son utilizadas en su mayoría para la explotación sexual en burdeles, bares y salones de masaje y, en menor grado, para el trabajo forzado en minas, campos agrícolas o incluso como servidumbre.

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Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) señalan que en 2015 Chiapas fue la entidad donde se registraron más casos de trata de personas con 167, seguido de Puebla con 111 y la Ciudad de México con 37.

Aguascalientes, Baja California, Colima, Durango Nayarit, Sonora y Yucatán registraron la menor incidencia, al no tener ningún caso.

Los gobiernos estatales trabajan en coordinación con las Organizaciones no Gubernamentales (ONG), supervivientes, líderes comunitarios y el sector privado para desarrollar estrategias de prevención, ya que en la mayoría de los casos el tratante es un pariente o conocido de la víctima y la situación surge de la violencia intrafamiliar o por falta de recursos económicos.

En la Ciudad de México algunas mujeres víctimas de trata para explotación sexual son trasladadas a la zona de la Merced, donde es común encontrar hoteles adaptados, prácticamente uno junto a otro.

Neli y Patricia

En distintos hechos y años, Neli y Patricia llegaron a la capital del país procedentes de Veracruz bajo el mismo modus operandi: el enamoramiento.

“Alex” y “Pedro”, como se hacían llamar los tratantes, se aprovecharon de la vulnerabilidad de las jóvenes que, en ese entonces, habían perdido a un familiar muy cercano, acontecimiento que tenía destruidas a ambas familias.

En el caso de Patricia, “Pedro” le propuso matrimonio y le pidió que viajara a Puebla para que hicieran los preparativos de su boda. Mientras que “Alex” se presentó con la familia de Neli para crear la impresión de ser una persona amorosa y responsable.

Durante un mes, las víctimas vivieron con sus tratantes sin ningún problema, hasta que ellos fingieron problemas económicos y les exigieron a las jóvenes trabajar para ayudar en los gastos del hogar.

“Su propuesta fue que me metiera a bailar a un table dance, yo le dije que no lo haría, pero al final no me quedó de otra”, recuerda Patricia.

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Otras sexoservidoras les enseñaron cómo debían vestirse, maquillarse, sonreír, pararse y “atender” a los clientes.

“A las niñas que éramos nuevas nos ponían a la entrada del hotel Las Cruces para que los hombres se dieran cuenta; las más grandes hacían la pasarela”, cuenta Neli a Milenio.

Dice que el hotel estaba descuidado y no contaba con ningún estándar mínimo de calidad e higiene; la base de la cama era de concreto con una colchoneta arriba, que probablemente no era limpiada adecuadamente; la puerta no era más que una cortina que podía ser abierta en cualquier momento.

Patricia comenta que se encontraba en shock, por lo que era una de sus compañeras la que les tenía que cobrar a los hombres que decidían tener relaciones sexuales con ella.

“El primer día que estuve ahí atendí por lo menos a 50 hombres”, asegura.

No pasó mucho tiempo para que Neli y Patricia fueran rescatadas durante distintos operativos. Sin embargo, afirman que declarar contra las personas de las que se habían enamorado fue uno de los pasos más complicados, ya que no se reconocían como víctimas.

Víctimas rescatadas

La Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México señala que, desde la creación en 2012 de la Fiscalía Especializada para el Combate al Delito de Trata de Personas, han sido rescatadas mil 259 mujeres y se ha detenido a 648 responsables del delito.

En este lapso, la fiscalía tiene registradas 138 indagatorias con detenidos y la delegación con más casos ha sido Cuauhtémoc con 72, seguida de Iztapalapa con 17 y Venustiano Carranza con 11.

La fiscal Juana Camila Bautista destaca que cualquier persona que se encuentre dentro de un bar o un antro vendiendo su cuerpo, aunque sea por su voluntad, para la ley es trata de personas.

Señaló que el trabajo del organismo comienza con una investigación que surge de diversas denuncias ciudadanas.

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En lo que va de 2016, por ejemplo, se han efectuado 122 operativos en la Ciudad de México y 264 personas fueron rescatadas.

Las mujeres reciben asistencia legal, médica y psicológica a corto plazo; posteriormente son canalizadas a ONG que las ayudan a rehabilitarse por completo, como Neli que en los próximos meses tendrá un negocio propio y Patricia que estudia derecho.

Además, ambas son voluntarias de la Fundación Camino a Casa, donde apoyan a niñas víctimas de este delito.

“Cuando hablamos de esclavitud la gente piensa que estamos con las cadenas y atadas. Sí hay cadenas, pero son invisibles”, puntualiza Patricia.

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