19 de Enero de 2018

México

“Subieron a azoteas y árboles para bajar restos de los cuerpos”

Invirtieron más de 250 mil pesos para la compra de la pirotecnia, cuya explosión mató a 16 personas.

Decenas de feligreses resultaron con lesiones muy graves. (Notimex)
Decenas de feligreses resultaron con lesiones muy graves. (Notimex)
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Rodolfo Montes y Lucía Pérez/Milenio
NATIVITAS, Tlaxcala.- Uno a uno los cuerpos de las víctimas de la explosión en el municipio de Nativitas, Tlaxcala, son recuperados.

Entre la milpa y la lluvia copiosa va el cortejo fúnebre del joven Vidal Romero, sus deudos piden no filmar su dolor.

En tanto, el cuerpo de don José Herminio ya está de vuelta en su hogar, sus hijas Julia y Elena ya le rezan, le lloran.

Fueron más de 250 mil pesos los que se gastaron en juegos pirotécnicos para la procesión, cohetones que vistieron de luto a esa comunidad tlaxcalteca.

Debieron ser bendecidos por el párroco de la iglesia del Santo Patrono Jesusito de los Tres Caminos, pero la pirotecnia se disfrazó de muerte, la cual dejó azorados a los primeros paramédicos que llegaron a la escena.

Esperanza Salazar Cabrera no sabe cómo un cohetón reventó dentro de su cocina y otros más quebraron cualquier cantidad de ventanas.

Apenas puede hilar el recuerdo de las imágenes: “Los peritos subieron a la azotea de mi casa para bajar trozos de carne, también de las ramas de los árboles descolgaron restos”, contó.

Julia y Elena fueron las primeras en reconocer el cuerpo de su padre, don José Herminio Sampedro. “Su cara fue lo único que no se quemó”, comentaron.

A una casa localizada en el callejón Agustín Melgar número 8 llegaron las hermanas Gloria y Elia Arenas. A la primera se le reventó la membrana del oído izquierdo tras la explosión; a la segunda, un cohete le laceró todo el brazo izquierdo.

“Gracias a Dios estamos vivas y venimos a acompañar a nuestros familiares en su dolor”, dijeron.

Olor a pólvora

 

Tlaxcala amaneció de luto. En general el ambiente es de tristeza y se notaba en la bandera de la Plaza de la Constitución izada a media asta. En el cielo nublado y lluvioso. El frío estremecía el cuerpo. Había caras desencajadas con los ojos llenos de lágrimas de los pobladores de Jesusito. En el ambiente aún se percibía el olor a pólvora quemada, así como los rastros de desgracia que dejó la explosión ocurrida un viernes negro.

Tras la explosión de juegos pirotécnicos que cobró la vida de 16 personas y dejó 152 lesionados, el agente auxiliar de la población, Gregorio Sevilla López, sentenció que no habrá más quema de cohetes en las festividades del santo patrono, intención que se formalizará a través de una asamblea de pueblo en próximos días.

En las calles se observan varias casas con moños blancos y negros colocados en sus puertas, se respira dolor, se observa lamento, todo un pueblo llora a sus muertos, víctimas de una tradición de fe y devoción.

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