Desolación en el Monumento a la Patria

Con la derrota de México ante Holanda brillaron por su ausencia los festejos en el Paseo de Montejo.

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Elementos de la SSP esperaron en vano a los seguidores de la Selección Mexicana de futbol. (Mauricio Palos/SIPSE)
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Jesús Mejía/Iván Duarte/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- En la desolación el Monumento a la Patria, al igual que otros sitios emblemáticos del país. Con la derrota de México ante Holanda terminaron los ambientes de fiesta, los balones, las cornetas, las matracas, el bullicio y las banderas al viento de cientos de aficionados al futbol. Luego de dos horas de tensión, de avenidas y calles vacías, de semejarse a una ciudad fantasma, en Mérida la alegría mexicana se deshizo como una pompa de jabón.

La Secretaría de Seguridad Pública (SSP) retiró las vallas colocadas en torno del monumento y despachó a sus agentes antimotines a los cuarteles ante la soledad imperante en Paseo de Montejo y alrededores.

Una docena de unidades motorizadas antimotines y de fuerzas especiales, que fueron desplazadas para mantener el orden en el lugar, esperó inútilmente al maremágnum de seguidores del balompié con la euforia descontrolada, sus canciones, matracas y porras.

Los vendedores de antojos, granizados, chamoyadas y helados se quedaron con las ganas de “hacer su agosto” y formaron parte de una estampa urbana de ausencia, derrota y tristeza.

La efervescencia de las compras de hielo, refrescos, botanas y cervezas en las tiendas de conveniencia y de autoservicio fue una constante en los partidos de la Selección Mexicana.

Se acabó el negocio. Los restaurantes de la ciudad, que también apostaron por  más triunfos del Seleccionado Mexicano, se quedaron con sus mercancías, sus ofertas, sus inversiones.

Dolorosa caída

Lo que acabó ayer con un lamentable resultado de 2 por 1 a favor de la escuadra holandesa sobre la mexicana se tradujo en una caída en las ventas en tiendas y restaurantes.

Por más de 96 minutos, Mérida vivió una parálisis de actividades. Desde reuniones en casa y hasta empresas que suspendieron labores para presenciar el encuentro México-Holanda, que acabó por dejar fuera al tricolor del mundial de Brasil 2014.

Todo cambió una vez que llegó el silbatazo final del partido y entonces los restaurantes perdieron comensales. Las ventas de promociones como en cervezas al 2 por 1 cayeron y con ellas, aficionados portando la camiseta verde dispersándose en diversas direcciones. 

“Me dolió cuando metieron el gol, pero se vio clarísimo que nos robaron, era la única forma de que nos sacaran, pero estamos con México en las buenas y en las malas” dijo María Isabel Rodríguez Campos, una fiel seguidora de la Selección Nacional.

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