21 de Noviembre de 2018

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China, ¿un peligro para los derechos humanos?

Expertos en la materia indican que el ingreso de la nación asiática al CDH de la ONU promoverá la 'autovigilancia', aunque otros discrepan.

El caso de Liu Xiaobo, Nobel de la Paz encarcelado desde 2009, levantó la oposición al ingreso de China al consejo. (Archivo/SIPSE)
El caso de Liu Xiaobo, Nobel de la Paz encarcelado desde 2009, levantó la oposición al ingreso de China al consejo. (Archivo/SIPSE)
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EFE
PEKÍN, China.- ¿Puede ser China un peligro para los derechos humanos en el mundo? Esa es la preocupación que diversas organizaciones han manifestado tras lograr el país asiático volver al Consejo de Derechos Humanos de la ONU (CDH), un puesto que, sin embargo, algunos ven como una luz en el camino.

"Estoy a favor. China tiene aún muchos problemas para garantizar los derechos humanos de sus ciudadanos, pero ser miembro del CDH implica más responsabilidad y, por lo tanto, más vigilancia sobre todo lo que haga", asegura Liu Xiaoyuang, uno de los abogados que en el pasado defendieron al conocido artista Ai Weiwei.

La opinión del letrado, testigo de la represión de las autoridades chinas a sus clientes, como Ai, contrasta con las protestas y las críticas que se multiplicaron a las puertas de la ONU en Ginebra, cuando este mes votó "sí" a la entrada de China en el CDH el próximo enero.

Aseguran que China tendrá que responder ante la vigilancia internacional a la que será sometida

Junto al gigante asiático, y por un periodo de tres años, accedieron también otros países como Vietnam, Rusia o Arabia Saudí, este último que según diversas organizaciones internacionales es uno de los principales predadores de las libertades humanas.

A pesar del rechazo de numerosos grupos internacionales ante las posibles repercusiones de que China sea encargada de vigilar los derechos humanos, no sólo en su país, sino en otros, Pekín consiguió su objetivo: volver al consejo después de haber agotado en 2012 los dos periodos consecutivos que el CDH permite estar a cada miembro.

Y lo logró con un nuevo Gobierno, el mismo que recientemente ha anunciado la abolición de los campos de reeducación, las cárceles donde la Policía podía encerrar a cualquier ciudadano sin necesidad de celebrar juicio por un periodo de hasta 4 años, en un paso sin precedentes en el país y que dio aliento a un posible cambio.

"Parece que se están dando pasos, aunque aún no es suficiente, se debe asegurar que el cierre no derive en otra cosa", señala a Efe otro reconocido abogado en el país, Chen Hai.

Este letrado se ha encargado de casos como el de Ni Yulan, la activista que quedó parapléjica por una paliza policial y que fue encarcelada tras emprender una campaña para ayudar a víctimas de desahucios como el que ella sufrió.

Chen, al igual que Liu -el abogado de Ai Weiwei-, considera que la vuelta al CDH puede contribuir a mejorar la situación en China ya que, en su opinión, el Consejo "promoverá la autovigilancia".

"La atención internacional recaerá aún más sobre China, y se verá más obligada a responder", asegura.

Situación gravísima

El optimismo de Chen contrasta, no obstante, con el tono tajante y enfurecido de uno de sus compañeros, Ding Xikui, abogado cercano a la familia del premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo, encarcelado desde 2009.

"La situación aquí es gravísima. Me opongo a la entrada del país en el Consejo, para ello debería ratificar el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de Naciones Unidas, y no lo ha hecho. No está capacitada para entrar en un organismo como ese", condena Ding en una conversación telefónica.

Las organizaciones de derechos humanos que tratan día a día con el atropello de derechos en el país asiático, como Chinese Human Rights Defenders (CHRD) o China Human Rights in China (HRIC), entre otras, tampoco consideran que la entrada de China en el CDH brinde una oportunidad. Para ellas, supone un peligro.

"China estuvo ya en el Consejo de 2006 a 2009, y de 2009 a 2012, y no ayudó a mejorar la situación de los DDHH durante esos seis años. No hay ningún signo de que esta vez vaya a ser diferente", considera la directora de CHRD en el país asiático, Renee Xia.

Y añade: "Al contrario. Durante los meses en los que se discutía su entrada al Consejo, el Gobierno chino intensificó la represión sobre las libertades de sus ciudadanos. La situación ha caído en picado bajo el liderazgo de Xi Jinping, iniciado a principios de 2013".

Vía más dura

Xia se muestra cautelosa respecto a las reformas anunciadas y cree que Xi acumulará un poder que le permitirá "tomar una vía más dura", la misma que, asegura, China aplicará en el consejo, bajo la ley del más fuerte y en detrimento de los derechos humanos en el país asiático, y en el mundo.

Con ella coincide Maya Wang, de "Human Rights in China", quien explica que el asiento de China "no sólo no ofrece más oportunidades de evaluar el cumplimiento de los derechos en China, sino que le da poder para determinar cómo se aplican estas garantías en otros países".

Wang echa la vista atrás y recuerda el anterior periodo de la potencia en este organismo de la ONU.

"Estuvo caracterizado por un total fracaso al apoyo de los derechos humanos en el nombre del respeto a la soberanía nacional", recuerda la portavoz de HRIC, quien vaticina que, desgraciadamente, nada cambiará en esta ocasión: "China aplicará el mismo enfoque", advierte.

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