16 de Octubre de 2018

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Guerras civiles amenazan con destrozar el Medio Oriente

Los conflictos están redefiniendo Siria, Irak, Líbano y Libia, países nacidos tras la caída del Imperio Otomano. Y ya se ve la formación de cuasi-estados.

Combatientes del extremista Estado Islámico de Iraq y el Levante marchando en Raqqa, Siria. (Agencias)
Combatientes del extremista Estado Islámico de Iraq y el Levante marchando en Raqqa, Siria. (Agencias)
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Lee Keath/Ryan Lucas/AP
EL CAIRO, Egipto.- Trabajando en secreto, diplomáticos europeos trazaron las fronteras que han definido las naciones del Medio Oriente por casi un siglo. Pero ahora, guerras civiles, violencia sectaria y ausencia de liderazgo amenazan con destrozar ese mapa.

En las décadas desde la independencia, los gobiernos árabes han mantenido la integridad de esos países, en gran parte por medio de la autocracia, pese a la volátil mezcla de diferentes pueblos dentro de sus fronteras. Pero la historia reciente - particularmente los tres años de rebeliones que comenzaron con la Primavera Árabe - han desatado viejas alianzas y odios profundamente arraigados dentro y a través de fronteras. La animosidad entre chiitas y sunitas, las ramas rivales del islam, pudiera ser la más profunda de todas.

Los conflictos están redefiniendo Siria, Irak, Líbano y Libia - países nacidos tras la caída del Imperio Otomano. Y ya se ve la formación de cuasi-estados.

Para el grupo extremista islámico que tomó el control de partes de Irak esta semana, la frontera entre ese país y Siria, donde también combate, pudiera muy bien no existir. El grupo, llamado Estado Islámico de Irak y el Levante, quiere establecer un mini estado gobernado bajo la ley islamista sharia que incluiría áreas de los dos países, uniendo de facto una patria sunita en el centro del Medio Oriente.

Las nuevas fronteras, sostenidas solamente por la fuerza de las armas, pudieran no ser reconocidas jamás

Otros estados potenciales pueden verse en el horizonte. Uno curdo en el norte de Irak, y quizás otro en el noroeste de Siria. Un estado minoritario sirio basado en Damasco, ciudades vecinas y la costa del mediterráneo, la tierra de la minoría alawita, a la que pertenece el presidente sirio Bashar Assad. Un Irak truncado dominado por los chiitas en Bagdad y hacia el sur.

Fawaz Gerges, profesor de la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres, ve un proceso violento para cambiar sistemas de gobierno que no han sido capaces de lidiar adecuadamente con las diferencias sectarias y étnicas y satisfacer las necesidades de sus pueblos.

"El orden actual está en jirones", dijo. "Más y más personas se están dando cuenta de que el sistema, de la forma en que está organizado, como está estructurado, está implosionando".

Las nuevas fronteras, sostenidas solamente por la fuerza de las armas, pudieran no ser reconocidas jamás - no es fácil crear un nuevo país - pero dada la debilidad de la autoridad central eso pudiera no importar.

La campaña del Estado Islámico es ayudada por el descontento sunita con el gobierno alawita de Assad y el gobierno de mayoría chiita en Irak, dos estados cuyas fronteras fueron trazadas por Francia y Gran Bretaña tras la Primera Guerra Mundial.

Capturar las ciudades iraquíes de Mosul y Tikrit hace más realista el sueño del grupo de un nuevo estado islámico. El grupo ya controla una vasta sección de Siria junto al río Éufrates, con alguna presencia hacia el oeste casi hasta Alepo. En Raqqa, la mayor ciudad en su poder en Siria, el Estado Islámico cobra impuestos, reconstruye puentes y hace cumplir la ley, su estricta versión de la ley islámica.

Y el Estado Islámico no es el único grupo con ambiciones territoriales.

Los curdos iraquíes, que tienen una región autónoma en el norte de Irak, tomaron el poder en Kirkuk, una ciudad que goza de un estatus sagrado entre esa minoría. Retenerla fortalecerá esperanzas de muchos curdos de declarar independencia.

Los curdos sirios, mientras tanto, han aprovechado el caos de la guerra civil en su país para tomar control en el noreste en el que predominan.

Y en el norte de África, Libia batalla sus propias fuerzas centrípetas desde la caída de Moamar Gadafi en el 2011, con múltiples milicias tomando el poder en regiones y ciudades del país.

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