16 de Agosto de 2018

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Corte rumana declara muerto a un hombre ¡con vida!

Constantin Reliu, de 63 años, regresó a su país tras pasar más de 20 años en Turquía.

Constantin Reliu, de 63 años, vive una pesadilla jurídica al tratar de demostrar que está vivo. (Foto: AP)
Constantin Reliu, de 63 años, vive una pesadilla jurídica al tratar de demostrar que está vivo. (Foto: AP)
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Agencia
BUCAREST.-  Como si de un cuento de terror se tratara, en Rumania, país natal del más célebre de los muertos vivientes del planeta, Drácula, presentarse ante un tribunal para demostrar que uno está vivo no es una prueba suficiente de que tienes signos vitales.

Un habitante del este del país, Constantin Reliu, pudo comprobarlo la semana pasada. El tribunal de Vaslui rechazó su demanda de anulación de un certificado de defunción expedido a su nombre en 2016, según una sentencia visible en el sitio web del juzgado, publicó Milenio.

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Reliu, de 63 años, que se fue a trabajar a Turquía a comienzos de los años 1990, regresó a Rumania en enero. Fue entonces cuando las autoridades rumanas le informaron de que su familia lo había declarado muerto al no tener noticias suyas, informaron los medios locales.

El tribunal no detalló los motivos por los que rechazó su petición. Según los medios locales, la demanda de Reliu fue denegada por haber sido presentada fuera de plazo.

La decisión es definitiva, dijo la corte. “Soy un fantasma viviente”, dijo Reliu vía telefónica desde su hogar en Barlad. “Estoy oficialmente muerto aunque estoy vivo. No tengo ingresos y puesto que estoy registrado como muerto, no puedo hacer nada”.

El regreso de entre los "muertos" es especialmente complicado para el sexagenario. A falta de prueba oficial de que está vivo, carece de existencia administrativa y no puede ser empleado de forma legal ni beneficiarse de ayudas sociales.

Durante la entrevista, Reliu dijo con voz alterada por la emoción: “creo que voy a llorar”, antes de expresar furia y el deseo de vengarse de su esposa, quien vive en Italia. “No estoy seguro si estoy divorciado o no”. “No sé si está casada con otro o no. Nadie me dice nada”, dijo.

Al no tener contacto con su familia, que se marchó a su vez al extranjero, Reliu sobrevive gracias a la ayuda de sus vecinos. Ahora tiene intención de presentar una nueva reclamación para demostrar, con la ayuda de documentos, que está vivo.

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