16 de Octubre de 2018

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Se tatuaron el odio en la piel y ahora buscan borrarlo

Un grupo de artistas lanzó una campaña para cubrir los tatuajes racistas con diseños nuevos, gratis y sin hacer preguntas.

Imagen de uno de clientes de Southside Studio, el cual tenía el tatuaje de la banda  Dead Man Incroporated DMI que es de una pandilla que predomina en varias prisiones de EU. (acebook.com/Bmoretattoo)
Imagen de uno de clientes de Southside Studio, el cual tenía el tatuaje de la banda Dead Man Incroporated DMI que es de una pandilla que predomina en varias prisiones de EU. (acebook.com/Bmoretattoo)
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Agencias
BALTIMORE, Maryland, EU.- Los tatuajes son una forma de expresión usada por millones de personas en todo el mundo, ya sea por gusto o para cubrir cicatrices dejadas por el cáncer o la violencia. En el siguiente reportaje, Verne nos muestra otro motivo para ponerse un tatuaje.

“A veces las personas toman malas decisiones y a veces cambian. En Southside Studio queremos hacer la diferencia. Si tú o alguien que conoces tiene un tatuaje de una pandilla o es de corte racista y quieren cubrirlo, lo haremos de manera gratuita”. Así se lee en el mensaje que el estudio localizado en la ciudad de Baltimore, Maryland, publicó en Facebook el pasado 16 de enero y que en un mes se ha compartido más de 26 mil veces. 

“No haremos preguntas. Creemos que ya hay suficientemente odio en este mundo y queremos hacer la diferencia”, dice.

Unos días antes de que Elizabeth Cutlip, copropietaria del estudio, publicara el anuncio en Facebook, un hombre cuyo rostro estaba cubierto con tatuajes entró en su estudio. Su intención era cubrirlos, pero desgraciadamente no eran trazos que se pudieran tratar. No había otra opción más que removerlos. 

“Me contó que después de que salió de prisión, se casó, tuvo hijos, fue a la escuela y empezó a trabajar como electricista, pero la gente lo sigue juzgando”, relata Cutlip a Verne en entrevista telefónica. 

“Dijo que no puede evitar que lo vean con desconfianza mientras trabaja y que incluso piensan que va a robar. Me dio pena no poder ayudarlo”.

Con esto en mente, Cutlip y su esposo David, copropietario y tatuador de Southside Studio, se plantearon como propósito ayudar a las personas de su comunidad que, al igual que su cliente, quisieran empezar de nuevo. 

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“Esa noche publicamos el mensaje y rápidamente se hizo viral”, señala Cutlip. 

“No sabíamos el impacto que iba a tener”. Y vaya que lo tuvo, desde el 16 de enero han recibido más de mil 5000 solicitudes y el post ha llegado a los muros de personas que residen en países como Inglaterra, Canadá y Francia.

La empresaria de 35 años comenta que hace un mes, el proyecto estaba pensado solo para beneficiar a habitantes de Baltimore, pero cada vez son más los artistas que se están uniendo a la causa.

“Actualmente son 12 artistas de distintos Estados de Estados que están cubriendo tatuajes gratuitamente. También hay uno en Johannesburgo (Sudáfrica)”, indica. 

“Es un buen inicio, pero necesitamos ser más”. En un mes (solo en el estudio de Baltimore) se ha trabajado en 12 tatuajes. Según Cutlip muchos han requerido sesiones que oscilan entre las seis y las siete horas.

“Todos merecemos una segunda oportunidad”

Esvásticas, tatuajes de la hermandad aria y trazos que representan a otras pandillas racistas en Estados Unidos. El grupo de tatuadores representados por el Southside Studio ha recibido peticiones de personas que quieren empezar una nueva vida y que esperan que el talento y la tinta de estos artistas les ayuden. Robert Ware, de 34 años, es uno de ellos.

En 2003, Ware se unió a Dead Man Incroporated DMI (Hombre muerto incorporado), una pandilla que predomina en varias prisiones de Estados Unidos desde finales de los 90 y que tiene como propósito unificar a los reclusos blancos de estos lugares. Para demostrar que era un miembro formal de dicha organización, el entonces joven de 20 años se tatuó en el cuello las letras D. M. I.

“Estuve un tiempo en la Jessup Correctional Institution (prisión de máxima seguridad de Maryland) por eso tengo el tatuaje”, relata en entrevista vía correo electrónico. 

“Pasé por muchas cosas, demasiadas. Me di cuenta de que la vida de pandillas no es lo que te hacen creer. Implica sufrimiento para ti y para tu familia y aunque a veces parece que no es así, eventualmente sales lastimado. No es una vida que quieras, en lo absoluto”.

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En 2007, Ware dejó la DMI y decidió seguir adelante. Consiguió un trabajo en la industria de la construcción y formó una familia. El 16 de enero de 2017, un Ware de 34 años visitó el estudio de Elizabeth y David y cubrió con tinta lo último que lo relacionaba con la DMI. 

“Lo hice por mi familia. Era muy vergonzoso salir con ellos y que los miraran mal o los amenazaran por un tatuaje que ya no representaba nada para mí”, comenta. 

“Yo creo que todos merecemos una segunda oportunidad y ahora que me la dieron soy muy feliz. Realmente feliz”.

Cutlip señala que así como Ware, hay muchas personas que tratan de recuperar su vida. “A veces no tienen hogar o por fin lograron estar sobrios. Hay quienes acaban de salir de prisión y lo único que quieren es integrarse a la parte productiva de la sociedad. Esta es nuestra forma de ayudarlos”, dice.

Además de estos esfuerzos, la familia Cutlip abrió un fondo con el que buscan apoyar a las personas que no tienen la opción de cubrir sus tatuajes y que necesitan removerlos. Los interesados en hacer una aportación pueden hacerlo a través de Gofundme.

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