14 de Diciembre de 2018

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Por falta de ataúdes, venezolanos entierran muertos en bolsas

En algunos casos, las familias se ven obligadas a sepultarlos en sus propios patios.

Casos similares develaron en los últimos meses una realidad trágica en Venezuela. (Internet)
Casos similares develaron en los últimos meses una realidad trágica en Venezuela. (Internet)
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Agencias
CARÁCAS, Venezuela.- Bajo las duras condiciones económicas en Venezuela, algunos ciudadanos se ven obligados a enterrar a los muertos en bolsas de plástico, otros han optado por envolver a sus muertos en sábanas y depositarlos en los patios de sus casas.

De acuerdo con información de Univisión y UnoTV, "no les queda otra que enterrarlos en bolsas": la única opción para algunos venezolanos tras la muerte de sus familiares.

El hedor se expandió por toda la calle. Provenía de la casa de Wenceslao, quien llevaba tres días de muerto en una cama, porque no había dinero para enterrarlo. La muerte para los venezolanos más pobres rebasa la fatalidad.

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Días atrás, otro hombre alcanzó a recibir unas paladas de tierra de su anciana madre en una fosa cavada en su vivienda, antes de que la caridad pública apareciera con un ataúd y una tumba.

Casos similares develaron en los últimos meses una realidad trágica en Venezuela, la de quienes no pueden honrar a sus difuntos por una crisis que empobrece y arrebata la dignidad.

La agonía de Wenceslao Álvarez, de 78 años, acabó el 4 octubre en un barrio humilde de Maracaibo (oeste), pero recayó en su hija Lisandra, quien pidió ayuda para sepultarlo.

Sin respuesta, la mujer vio cómo se desintegraba su padre, quien un año atrás había quedado inválido por una embolia, tenía varicela y pasó cinco meses sin medicinas, en escasez crónica.

El cuerpo estaba en estado de descomposición y la casa muy hedionda, no hallaba cómo limpiarla", dijo Lisandra, una lavandera de 43 años.

Tres días después, un municipio vecino le donó un féretro y una fosa. La fetidez que emanaba del lecho ensangrentado se extendía por la calle.

Le echamos tres bolsas de cal en la urna y una encima para aplacar el olor", relató Lisandra, a quien no le cabe más dolor: hace un año vendió la nevera para enterrar a su madre; en 2014, su hijo policía murió baleado.

Tumba en casa

Tras buscar en vano ayuda estatal, el 27 de septiembre la familia de Ender Bracho abrió un hueco para sepultarlo en el patio, también en la petrolera ciudad de Maracaibo.

Llevaba más de 24 horas de fallecido por una septicemia que, según allegados, se desencadenó por falta de antibióticos.

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