21 de Septiembre de 2018

Quintana Roo

Adultos ‘disfrazan’ la venta de droga

Realizan la actividad ilícita debido a las condiciones de pobreza en que viven.

Indican que las personas combinan su actividad con la distribución de drogas. (Israel Leal/SIPSE)
Indican que las personas combinan su actividad con la distribución de drogas. (Israel Leal/SIPSE)
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Teresa Pérez/Itzel Chan/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Con su mecapal colocado en la cabeza, Marcelino N espera la puesta del sol para salir a las calles a ofrecer su pan recién horneado. 

La gente lo saluda y lo conoce bien. Saben que enviudó, que vive solo y que sus hijos se fueron a Estados Unidos en busca de un mejor futuro. De ellos no supo más, ni siquiera si continúan vivos…  Vive en una de esas veredas sin nombre alejado del parque del pueblo, en una palapa vieja en donde el viento sopla por todos lados y entra sin aviso a su morada, dentro elabora sus panes, pero también reúne la suficiente cantidad de droga que distribuye entre algunos habitantes del pueblo.

El narcomenudeo se ha convertido cotidiano y es que cientos de personas como Marcelino, combinan una actividad que convierten en secundaria, cuando su principal fuente de ingreso es la distribución de drogas de todo tipo.

De acuerdo con información de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), en Benito Juárez, durante 2014, fueron detenidas 923 personas por distribuir drogas.

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La falta de oportunidades para adultos mayores como Marcelino, ha hecho que poco a poco la pobreza vaya tomando territorio. 

En la comunidad en la que él habita hay por lo menos 380 personas de longeva edad, la mayoría en condiciones de pobreza extrema, y la poca ayuda que les llega no es suficiente para sopesar la situación.

Una habitante del poblado de Leona Vicario desde hace 40 años, comenta que es sabido por todo el pueblo que por lo menos cuatro o cinco adultos mayores son utilizados para la venta de narcomenudeo.

“Ellos llegan por necesidad porque tienen hambre y es como un secreto a voces en el que todos nos volvemos cómplices”, expresó la persona de manera anónima por temor a represalias.

A Marcelino no le pesa la edad, cuenta que llegó de Coatzacoalcos, Veracruz, hace más de 50 años. En su juventud dedicó sus días al campo, se casó desde los 16 años y del cual procreó tres hijos. Entonces había llegado con la ilusión de dedicarse a la milpa, sin embargo, se encontró con tierras malas para la siembra, se empleó cortando chicle y después pasó a la venta de las drogas.

La muerte se llevó a su esposa

Hace 10 años aún vivía acompañado, pero la enfermedad de su esposa la dejó tirada en cama durante unos meses hasta que falleció. “Vino la mala racha y la muerte se llevó a mi esposa”, describe el anciano. Para él lo mismo da vender pan que vender el producto que le encargan para la venta clandestina. 

Juan Pablo N, elemento de Seguridad Pública Municipal, comenta que no es desconocida esta modalidad de narcomenudeo, pero que no han tenido denuncias anónimas de este tipo, aunque conocen bien que en la zona se habla mucho del tema. 

Julio N, originario de Tizimín, Yucatán, lleva 40 años en la misma tierra que Marcelino. Desde que llegó a este lugar ha tenido altibajos en su economía, aunque a sus 77 años la vida ya no se ve igual. 

A pesar del cansancio de su andar, pasa los días trabajando: ofrece aguas frescas para los vecinos en su triciclo. A la espera de que niños y adultos lleguen a consumir su producto. Por las noches sale con el mismo vehículo, pero a ofrecerles a sus “clientes” algún tipo de droga. 

Ganancia

“¿Que cuánto gano?, Si acabo todo, me dejan a ganar 100 pesos y a estos le sumo los 50 o 100 pesos de mi venta del día de las aguas”, expresaba con voz sonriente y tímida a la vez.

El narcomenudeo es un delito federal, según lo marca el Artículo 194 del Código Penal Federal, además que designa que se impondrá de 10 a 25 años de prisión y de 100 hasta 500 días de multa, a quien produzca, trafique, comercie o suministre gratuitamente algunos narcóticos sin contar con autorización de la Ley General de Salud.

Ambos hombres justifican su actividad por la falta de ingresos económicos, debido a que por su edad ya no son contratados tan fácilmente en otro tipo de actividades laborales.

 Aunque las estadísticas de la PGJE registran que el promedio de edad de las personas que se dedican a narcomenudeo oscila entre los 17 y 35 años de edad y se caracterizan por ser personas que cuentan con nivel bajo de escolaridad, también en las estadísticas hay personas con edad mayor a los 40 años.

El estudio nombrado “El Estado frente al consumo y los consumidores de las drogas ilícitas en México”, realizado por las investigadoras Catalina Pérez Correa y Karen Silva Mora, señala que la principal modalidad de narcomenudeo es a través de las “tienditas” o “picaderos”, estos últimos son hogares.

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