12 de Diciembre de 2017

Quintana Roo

Quintana Roo, el de mayor riesgo por cambio climático (videos)

La devastación de mangle y la reducción de la selva, entre otros factores, han acelerado el daño.

La entidad, que forma parte de la Península de Yucatán, es de las más expuesta al deshielo del océano ártico. (Fotos: Israel Leal/SIPSE)
La entidad, que forma parte de la Península de Yucatán, es de las más expuesta al deshielo del océano ártico. (Fotos: Israel Leal/SIPSE)
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Jazmín Ramos/SIPSE
CANCÚN, Q.Roo.- Los efectos del cambio climático en Quintana Roo, comienzan a ser evidentes con el aumento de la temperatura, la perdida de arenales y afectaciones severas en los arrecifes, pagando la factura por las construcciones en la duna costera, la devastación del mangle y la reducción de selva ante la alteración del uso de suelo.

Aunque los trastornos por el efecto invernadero tienen repercusiones en todo el planeta; la entidad que forma parte de la Península de Yucatán, es de las más expuesta al deshielo del océano ártico y el volumen de los glaciales al estar ubicada en tierras bajas, de modo que sería una de las primeras del continente americano en desaparecer bajo el agua.

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El meteorólogo Rubén Borau García, explicó que más allá de las visiones apocalípticas, el cambio climático es una realidad y está generando un aumento en la temperatura, de ahí que todas las zonas bajas se verán rápidamente afectadas, desde el cambio de corrientes, erosión de playas, blanqueamiento del coral y desaparición de especies.

“Es algo que siempre ha ocurrido en la tierra, es cíclico, ejemplo de ello es que hemos tenido glaciaciones o un planeta totalmente tropicalizado; pero lo que sí es un hecho es que las actividades humanas están abonando al calentamiento global y las consecuencias ya están presentes en el día a día'', dijo.

Señaló que el efecto invernadero es un conjunto de variables que van desde el comportamiento natural del planeta hasta la destrucción de selvas y bosques, así como la contaminación de los mares por los desechos sólidos y las aguas residuales.

Borau García, dijo que en el caso de Quintana Roo, las costas se están erosionando por el calentamiento global, de tal suerte que las corrientes marinas cambian temporalmente, de arriba a bajo y transversal, entonces cuando anteriormente los ciclos que arrastran la arena y luego la recuperan duraban seis meses, ahora se redujeron a cuatro y al no existir barreras naturales como los manglares y la vegetación de la duna, finalmente se pierde.

“La arena sería más defendible, si hubiera manglares, si no hubiera las construcciones encima, lo que hace esa presión secundaria, tanto a nivel piso como en el mismo aire que se impacta contra las construcciones y baja empujando la arena”, detalló.

Añadió que la misma dinámica de los océanos se modifica al entrar más agua dulce al mar, generando un bombeo de sodio, es una cuestión osmótica que mueve los fluidos de las aguas, lo que incrementa la temperatura, dañando la flora y fauna marina.

Con ello también, se tienen fenómenos climáticos más agresivos que forman sequías prolongadas o precipitaciones que provocan huracanes devastadores, es decir hay una inestabilidad en cuanto a lo ciclos de la estaciones del año.

Los gobiernos ignoran las advertencias

Quintana Roo es un claro ejemplo de que los gobiernos han desestimado los efectos del cambio climático, a pesar de la advertencia de los científicos, pues existe permisividad en el desarrollo de proyectos turísticos en zona protegidas y nula inversión en esquemas que permitan el manejo adecuado de los vertidos de aguas negras.

Tal es el caso de la Zona Sur que tiene dramáticos problemas por la falta de drenaje y en la recolección de la basura, es más en la Isla Holbox, cuyo ecosistema es una de los más frágiles, se han registrado contingencias ambientales por carecer de un manejo adecuado de las aguas negras y los desechos sólidos.

La directora del Parque Nacional Isla Contoy y del Parque Nacional Arrecifes de Puerto Morelos, María del Carmen García Rivas, dijo que a pesar de la experiencia que dejó el desarrollo de Cancún en materia ambiental por haber construido en la duna costera y sobre humedales se siguen cometiendo los mismos errores en la Riviera Maya, y recientemente en la parte continental de Isla Mujeres.

Afirmó que los gobiernos y los empresarios no han entendido que el esquema replicado en la industria turística contribuye al cambio climático, que en si, es la suma de todo el impacto humano en el planeta, y que se están reflejando al subir la temperatura, el aumento del nivel del mar y un cambio en la acidez del agua (PH).

“Nos piden que protejamos las costas, pero es como si un fumador exigiera  que cuidemos su salud, pero sigue fumando; lo primero que tenemos que hacer es dejar de construir estas estructuras, alimentar el arrecife restaurándolo, disminuyendo los impactos y ser mucho más responsable con el medio ambiente”, detalló.

Refirió que a pesar de que se tiene una de las mejores legislaturas en materia ambiental, estas leyes simplemente no se cumplen y por más de 30 años han sido permisivos, sin tomar en cuenta los ecosistema de la región, los cuales son muy frágiles, dado que están conformados por arrecifes coralinos, humedales y selvas que son el hábitat de innumerables especies, algunas incluso en peligro de extinción.

García Rivas, añadió que con estas prácticas el cambio climático le esta cobrando la factura a Quintana Roo; si  parte del hecho de que se está en una de las zonas más bajas del planeta, por ende al haber un aumento de nivel del mar, prácticamente muchas zonas pudieran desaparecer, sin embargo, es un advertencia a la que se hace caso omiso.

“Simplemente el arrecife, sin hablar ya de un aumento de temperatura por los impactos que hemos tenido desde que se creo Cancún se ha deteriorado y destruido el 50 por ciento de estos ecosistemas, ahora si se le suma las alteraciones del PH, van a durar menos de 20 años”

En cuanto a las afectaciones a zona pristinas, es decir las que no tienen un impacto por la actividad humanos, como es el caso de Isla Contoy, también se tiene el registro de afectaciones por el cambio climático, prueba de ello es que hay zonas de la ínsula donde se han perdido hasta siete kilómetros de playa en los últimos cinco años.

“Isla Contoy representa una clara muestra de los efectos del cambio climático, pues a pesar de que es una zona protegida, las playas se van estrechando porque el oleaje aumenta año con año, hay más tormentas o se tienen largos periodos de sequías, en si el equilibrio de los ecosistemas se está alterando”.

En ese sentido, consideró que las expectativas, es que se tiene que actuar ya, frenando esos grandes desarrollos, ver por el bien común y medir el consumo, de lo contrario no habrá nada que pueda detener esta bomba de tiempo.

El principal activo de la industria turística en riesgo

Aun con los riesgos que implica copiar el esquema que le dio origen a Cancún y los vaticinios de la comunidad científica a nivel internacional, por el cambio climático, se proyectan nuevos desarrollos turísticos; el más agresivo se ubicará en la parte continental de Isla Mujeres, donde se construirán 22 mil cuartos de hotel, la mayoría sobre la duna costera.

La investigadora en economía Cristine MacCoy Cador, mencionó que los empresarios hoteleros han desestimado a los expertos que desde los inicios de Cancún recomendaron construir por lo menos diez metros atrás del área costera, es más en 1973 una consultora advirtió de lo peligroso que era asentar los hoteles sobre la duna y se ignoró por completo, teniendo ahora graves problemas de erosión.

“Lo que le dio el éxito al Caribe mexicano, son sus bellezas naturales, ese es su principal activo, entonces si en lugar de cuidar el recurso, se avalan proyectos que atentan con el equilibrio ambiental sobre-densifican la zona y se pierden los arenales. Los turistas cuando ven que no hay playa se sienten engañados y no regresan o no recomiendan venir al destino”.

Explicó que desde que Cancún se desarrolló se tiene una pérdida de cobertura de selva en la zona turística del 77%, la duna está impactada en un 64% y se devastó el 68% de los humedales; estos deterioros tienen consecuencias dramáticas, tan es así que actualmente la erosión de las playas es imparable.

Mencionó que por el efecto invernadero y la dinámica de los océanos el oleaje del mar va cambiando, así como la temperatura de las aguas, no obstante a esto se le suma el hecho de construir en la duna o sobre humedales creando una presión con la cual los ecosistemas se debilitan, quedando totalmente expuesto.

“De manera natural no hay como se protejan los arenales, de ahí que cada año se tiene una erosión del 5.86 por ciento, sin contar que por el crecimiento urbano existe toda una carga de residuos y acumulación de desechos sólidos que también contribuyen al desequilibrio ambiental”.

Señaló que lo grave todavía está por venir si no se toman las medidas pertinentes, pues no solo se trata de un amenaza, las afectaciones son visibles y con ello se afectará directamente a la industria turística, el principal motor económico de la entidad.

El Caribe mexicano perderá competitividad

Pero más allá de que se incumpla la legislación en materia ambiental y los riegos que representan para el cambio climático, también el no cuidar el principal activo de la industria turística en el Caribe Mexicano, que son sus recursos naturales, se expone a perder competitividad.

La investigadora en turismo Priscila Sosa Ferreira, consideró que es muy importante a nivel de competitividad internacional ser respetuosos de la legislación y el estado de derecho, es más, son dos factores claves que toman los organismos internacionales como el Foro Económico Mundial para definir la calidad de un destino turístico.

“Lo que hace competitivo a un destino no solo es la calidad de su servicios, sino el cumplimiento de las normas que garanticen el estado de derecho y en este caso cumplir las leyes ambientales, dando certidumbre de que se protege el principal activo de la industria”.

Manifestó que de nada sirve continuar un esquema de negocio que ha sido exitoso, si se sigue construyendo en zonas restrictivas a pesar de la normatividad, mientras que otros destinos del Caribe son celosos del cuidado del medio ambiente; tienen políticas de conservación y reforestación.

Sosa Ferreira, comentó que esa debería ser la actitud de los gobiernos en México, apegarse al estado de derecho respetando las normas en una actividad que es generadora importante de divisas, más aún cuando en el caso de Quintana Roo, se tienen ecosistemas muy frágiles y es uno de los más expuestos al cambio climático.

Sostuvo que a nivel nacional ya se tiene toda una estrategia sobre el calentamiento global, que esta bajando a los estados y la idea es que también se sumen los municipios; ahora se está en un momento muy importante para cambiar la forma de hacer turismo en el país, afrontando los retos que implica el desequilibrio de los patrones climáticos.

(Videos: Jazmín Ramos)

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