10 de Diciembre de 2018

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“Oren por los sacerdotes ya que también somos humanos”

Durante la ceremonia del ‘Lavatorio de Pies’ el párroco Fernando Rodríguez pidió que recen por los clérigos.

Este jueves 12 niños protagonizaron la ceremonia del 'Lavatorio de Pies' en Playa del Carmen. (Octavio Martínez/SIPSE)
Este jueves 12 niños protagonizaron la ceremonia del 'Lavatorio de Pies' en Playa del Carmen. (Octavio Martínez/SIPSE)
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Octavio Martínez/SIPSE
PLAYA DEL CARMEN, Q. Roo.- La comunidad católica en Playa del Carmen recordó con el ritual del Lavatorio de Pies los últimos momentos que Jesús pasó con sus discípulos horas antes de que fuera aprehendido, acto que él mismo instituyó hace como 2 mil años y que  ayer fue revivido a través del sacerdote Fernando Rodríguez Martínez, quien lavó los pies a 12 niños en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen.

Esta actividad, que marcó el inicio de la Pasión de Cristo, comenzó  aproximadamente a las ocho de la noche en el recinto de la colonia Centro, lugar al cual llegaron cerca de 500 personas quienes desde una hora antes comenzaron a llenar la parroquia. 

Las lecturas del día de ayer fueron relacionadas con la Pascua y del pasaje cuando los judíos abandonaron a Egipto luego de haber estado casi 400 años como esclavos; fue luego de que el sacerdote Fernando Rodríguez Martínez leyó el pasaje del lavatorio de pies cuando dio un breve mensaje a los creyentes.

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"Pido a ustedes que oren por los sacerdotes ya que también somos humanos y podemos cometer errores"

“Este día Jesús instituyó la eucaristía y también el sacerdocio, por ello pido a ustedes que oren por los sacerdotes ya que también somos humanos y podemos cometer errores”, exhortó a los católicos Rodríguez Martínez.

Niños, los protagonistas

Luego de dar el mensaje a los creyentes, 12 niños, ataviados con túnicas a la usanza de aquella época, se acercaron al sacerdote quien tomó una bandeja y se ató una toalla para lavar y secar los pies a cada uno de los menores.

Posteriormente  una multitud de misioneros se acercó al altar para llevar, como cada año, las ofrendas y con este acto las actividades de Gloria, según las creencias, concluyeron para dar paso a la Pasión de Cristo, que este Viernes Santo tiene su punto más álgido con la representación del Viacrucis.

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