19 de Septiembre de 2018

Quintana Roo

Esta es la razón por la cual se ve un conejo en la luna

Esta noche, el astro natural hará acto de presencia para cautivar a los transeúntes.

La Leyenda del Conejo en la Luna explica el porqué se ve este animalito en el astro natural. (Cortesía Jimmy Herrera)
La Leyenda del Conejo en la Luna explica el porqué se ve este animalito en el astro natural. (Cortesía Jimmy Herrera)
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Agencias
CANCÚN, Q. Roo.- Esta noche la luna llena hará acto de presencia para engalanar el cielo y si observas detenidamente, podrás visualizar, con un poco de imaginación, la imagen de un conejo saltando en él. Una vieja leyenda intenta explicar el porqué de esta figura: es la Leyenda del Conejo en la Luna.

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Esta leyenda cuenta que un día el gran dios azteca Quetzalcóatl decidió salir a dar una vuelta por la tierra disfrazado en forma humana. Tras caminar mucho y durante todo el día, a la caída del sol sintió hambre y cansancio, sin embargo no se detuvo. Cayó la noche, salieron a brillar las estrellas y se asomó la luna en el horizonte, y ese fue el momento en que el gran Dios decidió tomar asiento a la vera del camino para descansar.

En ello estaba cuando observó que se le acercaba un conejo, que había ido a cenar. Quetzalcóatl le preguntó qué estaba comiendo, y el conejo le respondió que comía zacate, y humildemente le ofreció un poco. Sin embargo, la deidad contestó que él no comía aquello, y que probablemente su fin fuera morir de hambre y de sed.

Sacrificio 

Horrorizado ante tal posibilidad, el conejo se le acercó aún más y le dijo que, por más que él sólo fuera una pequeña criatura, bien podría servir para satisfacer las necesidades del Dios, y se auto ofreció para ser su alimento.

El corazón de Quetzalcoatl se ensanchó de gozo, y acarició amorosamente a la pequeña criatura. Tomándolo entre sus manos, le dijo que no importaba cuán pequeño fuese, a partir de aquél día todos lo recordarían por aquella acción de ofrecer desinteresadamente su vida para salvar otra.

Luego lo levantó alto, tan alto, que la figura del conejo quedó estampada sobre la superficie lunar. Luego volvió a bajarlo cuidadosamente y le mostró aquella imagen suya, retratada para siempre en luz y plata, que quedaría allí por todos los tiempos y para todos los hombres.

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