18 de Septiembre de 2018

Quintana Roo

Música y bebidas socializan a los springbreakers

Los jóvenes estudiantes llegan a las discotecas para pasar una gran velada.

Los centros nocturnos son abarrotados por los jóvenes turistas. (Israel Leal/SIPSE)
Los centros nocturnos son abarrotados por los jóvenes turistas. (Israel Leal/SIPSE)
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Claudia Olavarría/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Punta Cancún cada noche teje una telaraña musical y de luces neón para atrapar miles de personas en sus centros nocturnos; con la llegada de la primavera cada año, jóvenes estudiantes principalmente extranjeros denominados springbreakers llegan al destino para vivir una fiesta continua, en la que los principales ingredientes son la música electrónica y el alcohol, con este último se vuelven más sociables dentro y fuera del círculo de amigos que los acompañan, incluso algunos salen de ahí acompañados.

Al caer la noche, el corazón de la zona hotelera se ilumina y desde los diferentes centros nocturnos salen notas musicales, lo que indica están listos para abrir sus puertas; alrededor de las nueve de la noche comienza la llegada de jóvenes en grupos mixtos o de un solo sexo y algunos adultos solos o en pareja, todos listos para pasar una gran velada.

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La primera parada en Punta Cancún la realizan en los bares de la zona, los hay pequeños y grandes con música en vivo o grabada, con el objetivo de entretenerse mientras abren las puertas de las discotecas alrededor de las 22 horas, otros más ansiosos por entrar a la discoteca se forman para ser los primeros, durante la espera las tiendas de conveniencia son un buen lugar para comprar bebidas con las que apaguen la sed, por lo que la mayoría tiene una mano ocupada con una bebida.

Mientras la fila avanza, los jóvenes que no se han terminado su bebida, deben apurarse a ingerirla, porque no pueden introducirla en el lugar. 

Quienes llegan solos tienen la libertad de elegir la discoteca y el tipo de servicio, ya sea unitario o barra libre; a otros los llevan los agentes de viajes con brazaletes especiales, quienes tienen un área reservada con un determinado consumo de bebidas. 

Una vez adentró, dependiendo del lugar, saltan a la pista o en sus mismos lugares comienza a bailar, mientras el mesero tomas sus órdenes o brinda el servicio dependiendo del brazalete que porten, entre las 23 y 24 horas comienza el espectáculo de luz y sonido que indica la fiesta ha comenzado, junto con los mopeteros que recorren el antro con tequila en mano.

La comunicación

La mayoría de los asistentes hablan el idioma inglés, sin embargo se pudo observar que varios de los ahí presentes hablaban otros idiomas, barrera que no importan tanto a hombres y mujeres, porque comienza la comunicación a través de la música y cómplices miradas, que pasan al contacto con apasionados besos, sin saber sus nombres o haber cruzado palabras. 

Con la multitud algunos aprovechan el roce, si tienen éxito logran salir acompañados, otros más solo se dedican a consumir y observar, por momentos solo mueven la cabeza o una pierna al ritmo de alguna canción que les guste.

Mientras la fiesta está en su apogeo al interior de las discotecas de Punta Cancún, afuera menores de edad nacionales buscan entrar a los “antros”, al no lograr su objetivo se conforman observando desde la calle la diversión de otros en lugares abiertos; ahí en la calle arman su propio festejo y observan a la gente.

Los bares y discotecas se concentran en el carril que colinda con el mar, por lo que en cuatro puntos a lo largo de dicha zona hay cuatro cruces sobre la vialidad, en los que personal de algunos centros nocturnos o personas ajenas a los mismos ayudan a cruzar la Kukulcán e interrumpen el tráfico vehicular que marca a vuelta de rueda cerca de las dos de la mañana, por la cantidad de personas que ahí se concentran.

Beneficio para negocios

El llamado “Callejón de los Milagros” en las noches luce iluminado y los comercios abarrotados, lo que ha cambiado en gran manera la imagen del lugar, la mayoría de los comercios vende alimentos y bebidas; los tacos y las quesadillas son dos de los alimentos que han tenido mucho éxito en la zona; donde se puede ver a los jóvenes estudiantes comiendo quesadillas sin chile.

Una vez satisfecha su necesidad de comida, la música los llama nuevamente, ya sea que regresen al miso lugar o visiten otra discoteca, por el número y color de collares, brazaletes y algunos vasos de bebidas se puede saber en cuantos lugares han estado, ya sea en una sola noche o en el tiempo que llevan en el destino.

Los que tienen menor resistencia al alcohol o comenzaron su ingesta muy temprano no logran disfrutar de la noche porque los vence el cansancio o el sueño y salen en calidad de “bulto” en hombros de amigos, conocidos o personal de la discoteca y otros se ponen impertinentes.

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