22 de Septiembre de 2018

Riviera Maya

Las tumbas que cuentan las historias de sus moradores

Desde la afición al fútbol mexicano hasta un reencuentro familiar, se pueden ver en el cementerio de Tulum.

Las tumbas del panteón de Tulum cuentan la historia de quienes descansan en ellas. (Sara Cauich/SIPSE)
Las tumbas del panteón de Tulum cuentan la historia de quienes descansan en ellas. (Sara Cauich/SIPSE)
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Sara Cauich/SIPSE
TULUM, Q. Roo.- La última morada de una persona es su tumba. Y en el camposanto de Tulum, éstas cuentan parte de la historia de quien la habita y los gustos que tuvo en vida.

La devoción de un joven de 24 años de edad por el equipo de futbol Pumas; la bohemia y la música refleja una guitarra como elemento distintivo de otra tumba; el gusto por el refresco de cola de quien descansa bajo otra lápida y la visita inesperada que tuvo Chimico, por parte de familiares, son algunas de las historias que se encuentran en el camposanto de Tulum.

La tumba de Braulio Jesús Cámara Martínez, tiene en el frente el logo del equipo Pumas. Los números inscritos en ella cuentan que tenía solo 24 años al morir, lo que ocurrió el 2 de agosto de 2011. Su nacimiento tuvo lugar el 26 de marzo de 1987.

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Otra, la de Rubén Cuevas Ramos, se distingue por una guitarra de color amarillo que descansa también sobre su tumba desde el 2010.

Una cruz de madera,  foto y un refresco de Cola de medio litro fueron colocados a un costado de la fotografía de Luis Eduardo Cetina Rosado, alias Chimico. Por efecto del sol y la intemperie pese a estar protegida por una capa de plástico, la foto colocada sobre el cemento de la lápida, se encuentra descolorida, pero deja ver a Luis Eduardo con los brazos extendidos dando así la bienvenida a sus parientes, antes, “a lo bueno de la vida”, refieren sus hermanas. 

Una persona de espíritu libre. “Lo volvemos a encontrar después de 25 años cuando dejó la casa paterna” y no supieron más de él. Nació el día 30 de un lluvioso  mes de julio de 1952. La cruz de la tumba cuenta que murió el día 3 de abril de 2013, a los 61 años de edad.

Las malas noticias no viajaron tan rápido para la familia de Luis Eduardo. En este caso, llegaron hace seis meses y ahora recorrieron el cementerio para ubicar la tumba. Antes recogieron el acta de fallecimiento en el Registro Civil de la localidad.

Y ahora “¿cómo le damos la noticia a su madre para quien todavía está vivo, distante, pero vivo?”, expresa Rosario, parte de la inesperada visitante de Luis Eduardo. 

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