13 de Diciembre de 2017

Chetumal

Venta de leña salva la economía de las carrilloportenses

Muchas familias se niegan a abandonar las estufas a base de madera.

Todos los días, desde temprano, Silverio Dzib Chablé corta la leña que recolecta de ramas caídas, para ofrecerla en la ciudad. (Benjamín Pat/SIPSE)
Todos los días, desde temprano, Silverio Dzib Chablé corta la leña que recolecta de ramas caídas, para ofrecerla en la ciudad. (Benjamín Pat/SIPSE)
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Benjamín Pat/SIPSE
CHETUMAL, Q. Roo.-A pesar del paso de los años y la modernización, el uso de la leña por parte de las familias carrilloportenses continúa viva.

Silverio Dzib Chablé, originario de la comunidad de Tuzic y quien vive en la ciudad desde hace varios años, dijo que se trata de una actividad que le permite generar los ingresos para mantener a su familia.

“Todavía hay gente que viene a comprar aquí o a veces salgo a ofrecer y a vender la leña. El precio es dependiendo de cuanto te pidan”, señaló. 

“Todavía hay gente que viene a comprar aquí o a veces salgo a ofrecer y a vender la leña. El precio es dependiendo de cuanto te pidan”

Desde temprana hora, don Silverio pica la leña todos los días para posteriormente comercializarlo con algunas amas de casa de la ciudad que se niegan a modernizarse. 

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“El sabor de la comida es distinto de cuando lo cocinan con estufa. La leña le da un sabor muy peculiar”, relató don Silverio en su lengua materna, el maya.

Para el entrevistado, afortunadamente a pesar del crecimiento de la ciudad, muchas familias se niegan a dejar de utilizar la leña para cocinar sus alimentos, lo cual también le ha permitido ganarse el sustento.

Actualmente la leña se vende entre 10 pesos a 80 pesos, dependiente de la cantidad solicitada.
Contrario a la creencia general del impacto sobre los recurso naturales, la leña se recolecta entre las ramas caídas de los árboles, permitiendo que su producción sea constante, además de no representa un impacto drástico en la selva.

Para don Silverio trabajar en la leña es la mejor opción, ante la falta de oportunidades laborales.
“Yo vine a la ciudad porque mis hijos querían estudiar, algo que no tuve oportunidad de hacer. Aquí es difícil encontrar trabajo pero yo no me doy por vencido y encuentro siempre que hacer”, mencionó.

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