21 de Septiembre de 2018

Opinión

Tlatlaya, la sospecha

Las Fuerzas Armadas no sólo están en la primera línea de fuego contra la delincuencia, sino también en la mira de defensores de los derechos humanos.

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Un reportaje de la agencia Associated Press, reproducido el miércoles en SIPSE.com, deja entrever que el enfrentamiento (versión oficial de la Sedena) registrado el 30 de junio pasado entre soldados y presuntos delincuentes en Tlatlaya, Estado de México, con saldo de 22 muertos, pudo haber sido una ejecución.

Grave el señalamiento, que ha levantado voces de defensores de derechos humanos pidiendo una investigación a fondo. La misma noche de los hechos, la Sedena informó en un comunicado

1.- Tras patrullajes, militares ubicaron una bodega custodiada por civiles armados, quienes al percatarse de su presencia abrieron fuego contra las tropas, que repelieron la agresión. El saldo: 21 hombres y una mujer muertos y un soldado herido. Se aseguraron 38 armas y municiones, y liberaron a tres mujeres.

Observadores del Alto Comisionado de la ONU para los DDHH que visitaron el lugar de los hechos, dicen que hay muchas dudas que generan sospechas. Como se dice en el argot militar, “no cuadra la vaina con el marrazo” respecto de las siguientes evidencias, entre otras:

1.-  Aunque se informó de un tiroteo intenso, sólo seis ráfagas parecen haberse realizado en una bodega en donde los impactos de balas están a la misma altura, igual que manchones de sangre, y la mayoría de los cadáveres estaban cerca de las paredes.

2.- No hallaron en la bodega indicios de balas perdidas que deberían haber dejado las armas automáticas disparadas por soldados a distancia; tampoco señales de disparos efectuados desde el interior.

¿Qué ocurrió, entonces? La sospecha sobre este episodio muestra que las Fuerzas Armadas no sólo están en la primera línea de fuego en la lucha contra la delincuencia organizada, sino también en la mira de defensores de los derechos humanos.

Les parece “notable” que, aunque las reglas para el Ejército (y para la Marina también) permiten a militares disparar contra civiles armados sólo si éstos disparan primero, “ya sean más comunes los casos en que soldados dijeron haber sido atacados a tiros y en los que solamente los atacantes murieron”.

¿Quieren más bajas?

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