17 de Noviembre de 2018

Deslave de un cerro 'se llevaría tres pueblos de golpe'

Habitantes huyen ante el riesgo de que un cerro, 'completamente fracturado', sepulte las comunidades donde viven más de 2 mil personas.

En la comunidad de La Pintada se reporta una población de 600 personas. (Notimex)
En la comunidad de La Pintada se reporta una población de 600 personas. (Notimex)
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Agencias
ACAPULCO, Guerrero.- La tormenta tropical “Manuel” dejó por lo menos seis pueblos abandonados en Guerrero, la totalidad de sus habitantes huyó ante el riesgo de colapso que presentan los cerros que los rodean.

La mañana del lunes 23 de septiembre, el presidente municipal de Chilapa, José Francisco García González, reportó que en la parte alta de la demarcación a su cargo hay tres comunidades que tras la embestida del huracán quedaron completamente inhabitables.

El primer edil explicó que se trata de Majada de Toro, Tierra Blanca y Tres de Mayo, comunidades ubicadas en la falda de un cerro que a decir de García González está “completamente fracturado, con muchas posibilidades de que haya un desgajamiento que modifique la geografía del lugar como la conocemos hasta el día de hoy”.

"Allá se quedó todo; nuestra tierra, los animales y nuestra forma de subsistir"

“Existe el riesgo de que se lleve las tres comunidades de golpe, en las que han vivido más de dos mil 500 personas, las que por el momento están en un campamento en una comunidad que se llama Chiquixtlahuac”, dijo.

Comentó que desde la mañana del 16 de septiembre solicitó el apoyo del gobierno estatal, en donde le ofrecieron el envío de un geólogo que a bordo de un helicóptero recorrerá la zona, para que pueda decir con certeza la condición en que está el cerro.

Indicó: “Es una montaña la que se puede desgajar y si hubiera gente ahí, pues tendríamos una de las tragedias más grande en la historia de nuestro estado”.

“Esos tres lugares son pueblos fantasmas porque la gente está en un campamento, nosotros nos preparamos para hacer un albergue más grande en dicha zona, estaría ubicada en el Epazote”, reconoció.

El viernes 20 de septiembre, personal de bomberos, elementos del Ejército Mexicano y del colectivo 4 x 4 apoyaron la evacuación total de la comunidad de Azinyahualco, que se ubica en la sierra de Chilpancingo y dieron constancia de que en el pueblo no quedó nadie.

Crisis humanitaria

El propio alcalde Mario Moreno Arcos difundió una imagen en la que da constancia de que la evacuación del pueblo se desarrolló sin ningún problema.

“Allá se quedó todo; nuestra tierra, los animales y nuestra forma de subsistir, ahora no sabemos que le vamos a dejar a nuestros hijos”, dijo Celso Anota Palacios, uno de los últimos habitantes de la localidad que abandonaron dicho lugar.

La subsecretaría de Protección Civil también ha informado que Totomixtlahuaca, municipio ubicado en la Montaña alta y perteneciente a Tlacoapa está solo, pues sus habitantes casi 500 pobladores huyeron hacia la cabecera municipal en cuanto pudieron escapar del agua y lodo que ponía en riesgo su existencia.

En la cabecera municipal la crisis humanitaria se incrementa, pues la mitad de la ciudad fue inundada por las precipitaciones de 72 horas.

En el lado de la Costa Grande el abandono se perfila en La Pintada perteneciente al municipio de Atoyac, tras el deslave que dejó una cantidad todavía inexacta de víctimas mortales, apenas quedan ahí personal de rescate y búsqueda, además de familiares de personas que no aparecen tras el deslave del cerro.

En La Pintada se reportó una población de 600 personas.

Miles de desplazados

El fin de semana se registró el éxodo de mil 320 vecinos de San Vicente hacia Chilpancingo, mismos que se incorporaron a los refugios de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) y de la escuela primaria Primer Congreso de Anáhuac.

Ellos decidieron partir porque los cerros que rodean la comunidad presentan múltiples fracturas y filtraciones de agua, lo que implica el riesgo de un alud capas de cubrir de lodo a todo el pueblo.

Son casi cinco mil los guerrerenses desplazados y todavía no se tiene un trabajo técnico que indique si para ellos es viable regresar, mientras, permanecen en varios albergues y sus domicilios en los pueblos completamente abandonados.

(Con información de Milenio)

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