Israel: Dan “Pase verde” a vacunados y 'discriminan' a no vacunados

La vacunación no es obligatoria, pero el gobierno asegura que "quien no se vacune será dejado atrás".

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Israel ya ha administrado al menos una dosis de la vacuna contra el Covid-19 a casi la mitad de su población. (Foto: Reforma).
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Jerusalén.- Israel ha liderado la campaña de vacunación contra Covid-19 más rápida en el mundo, habiendo inoculado ya a casi la mitad de su población con al menos una dosis.

Ahora, el rápido despliegue está transformando al país en un laboratorio vivo para definir las reglas en una sociedad vacunada, generando preguntas sobre derechos, obligaciones y el bien mayor.

El Gabinete del Primer Ministro Benjamin Netanyahu votó esta semana para abrir centros comerciales y museos al público, con medidas de distanciamiento y mandatos de uso de mascarilla. Por primera vez en muchos meses, los gimnasios, eventos culturales y deportivos, así como hoteles y albercas, reabrirán, pero sólo para algunos.

Bajo un nuevo sistema de "Pase Verde" que iniciará el domingo, y que funciona como el método de palo y zanahoria, el Gobierno está haciendo accesibles las actividades sociales sólo para las personas que hayan sido completamente vacunadas o que ya se hayan recuperado tras padecer Covid-19.

Dos semanas después, los restaurantes, salones de fiestas y conferencias podrán operar bajo esas mismas reglas. Los clientes y asistentes deberán cargar un certificado de vacunación con un código QR.

Israel es uno de los primeros países que está batallando en tiempo real con cuestionamientos legales, morales y éticos a medida que trata de balancear la reanudación de la vida pública con temas sensibles como la seguridad pública, la discriminación, la libertad y la privacidad.

"Vacunarse es un deber moral. Es parte de nuestra responsabilidad mutua", dijo el Ministro de Salud, Yuli Edelstein. El Ministro tiene un nuevo mantra: "Quien no se vacune será dejado atrás".

Este mismo debate se está esparciendo a lo largo de todo el mundo, con planes para reservar los viajes internacionales sólo para las personas que tengan un "pasaporte verde" que compruebe que han sido vacunadas y con crecientes disparidades entre los países ricos que han vacunado a más y los países pobres que están atrasados en la inmunización.

El Gobierno central de Israel, ansioso de sacar al país de su tercer confinamiento nacional sin disparar una nueva ola de infecciones de Covid-19, fue incitado a actuar por iniciativas locales.

Irritado por el confinamiento, un centro comercial techado en el suburbio de clase trabajadora de Bat Yam, en Tel Aviv, abrió sus puertas la semana pasada para los clientes que pudieran probar que habían sido vacunados o que se habían recuperado del Covid-19.

En Karmiel, el Alcalde tomó una decisión similar y reanudó los negocios en la región norte de Galilea. Su oficina comenzó a procesar solicitudes de empleadores que pudieran verificar que todos sus empleados habían recibido las dos dosis de la vacuna o que se habían recuperado del virus.

Y en otras ciudades, los alcaldes querían prohibir la entrada a las aulas a los maestros no vacunados, mientras que algunos hoteleros amenazaban a los empleados no vacunados con despedirlos

La doctora Maya Peled Raz, experta en derecho y ética de la salud en la Universidad de Haifa, defendió algunos límites a las libertades personales en beneficio del bien común.

Los empleadores no pueden obligar a los empleados a vacunarse, dijo, pero se les podría permitir contratar sólo a trabajadores vacunados si el no hacerlo daña a su negocio.

"Eso puede implicar algún daño a los derechos individuales, pero no todo daño está prohibido si está bien equilibrado y es legítimo para lograr una meta digna", dijo.

"Es tu elección", agregó sobre las actividades de ocio. "Si estás vacunado, puedes entrar. Mientras no lo estés, no podemos dejar que pongas en peligro a otros".

Unos 4 millones de israelíes, casi la mitad de su población de 9 millones, ha recibido al menos una dosis de la vacuna contra Covid-19 de Pfizer, y más de 2.6 millones han recibido la segunda y última dosis.

Pero cerca de dos millones de ciudadanos en edades elegibles de más de 16 años no han buscado la vacuna. El promedio de nuevas infecciones de Covid-19 ronda los 4 mil diarios.

Edelstein, el Ministro de salud, dijo el jueves que la vacunación no sería obligatoria en Israel. Pero su ministerio ahora está proponiendo una ley que obligaría a los empleados no vacunados cuyo trabajo requiere contacto con el público a realizarse pruebas de coronavirus cada dos días. Y el Ministro propone una ley que permitirá al Gobierno identificar a las personas no vacunadas.

Las autoridades locales y voluntarios han estado tratando de atraer a la gente a los centros de vacunación ofreciendo pizza gratis, dulces árabes y, en la ciudad ultraortodoxa de Bnei Brak, bolsas de cholent, un guiso cocinado a fuego lento que tradicionalmente se prepara para el Sabbath.

Sin embargo, la vacunación sigue siendo voluntaria y no todo el mundo se apresura a hacerlo.

Los conciertos y los restaurantes son lujos que las personas pueden dejar pasar más fácilmente. Pero los cuestionamientos son más grandes cuando se trata de los derechos de los empleadores y trabajadores.

Los derechos del personal de educación han estado bajo particular escrutinio a medida que las clases en persona comienzan a reabrir.

Un cuarto o más de los profesores no han buscado la primera dosis de la vacuna, una situación que, dicen los críticos, presenta un daño potencial para los estudiantes menores de 16 años, que son demasiado jóvenes para acceder a la vacunación. Algunos trabajadores de la salud también han huido de ser inmunizados.

Luego de que varios alcaldes amenazaron con vetar a los profesores no vacunados de las aulas, el fiscal general interino dejó en claro que no tenían la autoridad para hacer esto sin una nueva legislación.

La doctora Peled Raz dijo que la ley de emergencia temporal sobre la que está basada la respuesta de Israel a la pandemia sería más fácil de enmendar en el tema de los trabajadores de la salud que con respecto a otros debido al daño potencial para ellos mismos y hacia los pacientes. Agregó que hacerlo estaría justificado.

"¿Quieres ser enfermera y no te vacunas?", dijo. "O te vacunas o eliges otra profesión".

Dos organizaciones de derechos, sin embargo, -la Asociación por los Derechos Civiles en Israel y la Línea Directa del Trabajador- dijeron que ya habían recibido quejas de otros empleados no vacunados.

Este mes, ambos grupos escribieron una carta al fiscal general en la que exigieron que se emitiera una opinión clara. Dijeron que, de acuerdo con la ley existente, un empleador no puede exigir información a los trabajadores sobre su estado de vacunación.

"El primer problema es que no hay una política", dijo Gil Gan-Mor, director de la unidad de derechos civiles y sociales de la Asociación por los Derechos Civiles en Israel.

"Cuando el Gobierno no está trabajando lo suficientemente rápido, vemos demasiadas iniciativas privadas".

Conseguir un equilibrio entre derechos e intereses es un tema que aún está en debate, añadió, y se requiere una amplia discusión en el Parlamento.

(Con información de The NYT News Service).

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