19 de Agosto de 2018

Quintana Roo

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Rocío "N" huyó de Puebla junto con sus hijos, debido a la violencia que vivía con su esposo.

La fundación Huellas de Pan recalcó que la fundación tiene las puertas abiertas para todo aquel que lo necesite. (Sergio Orozco/SIPSE)
La fundación Huellas de Pan recalcó que la fundación tiene las puertas abiertas para todo aquel que lo necesite. (Sergio Orozco/SIPSE)
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Ruby Velázquez/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- Luego de recibir maltrato psicológico y físico durante nueve años por parte de su esposo, Rocío "N" decidió escapar de Puebla junto con sus pequeños y buscar en Cancún la tranquilidad que no había experimentado desde su adolescencia.

Roció comentó haber vivido con miedo desde que inició su relación con el padre de sus hijos, “después de los gritos, siguieron los golpes", dijo la mujer, misma que casi pierde a su segundo hijo a causa de una paliza propinada por su pareja.

Su hijo mayor la ayudo a buscar ayuda 

Afirmó que al estar dentro del problema, no es fácil encontrar la salida y que la fuerza para escapar la encontró en su hijo mayor, quien se daba cuenta de todo y le exigía que detuviera los abusos. Una noche, su esposo la encerró en un cuarto y sus pequeños presenciaron cómo su padre metía a mujeres al hogar, fue entonces cuando decidió planear su huida y evitar que sus niños crecieran en ese ambiente nocivo.

Al llegar a Cancún, no fue fácil encontrar un empleo que le permitiera estar al pendiente de los menores. Los primeros meses trabajó como ayudante general en una tienda de abarrotes, pero las jornadas laborales eran largas y el sueldo bajo, por lo que decidió ayudar con el aseo de casas de entrada por salida y así, sin tener un horario fijo, llevar a sus hijos a la escuela y proveerles de lo necesario.

Encuentra la fundación "Huellas de Pan"

Luego de unos meses, una vecina le comentó que cerca de su casa una fundación colocó un comedor comunitario gratuito para menores y que, además, vendían productos en buen estado y a bajo costo, por lo que se acercó a Huellas de Pan y desde hace 18 meses colabora como voluntaria, recibiendo alimento diario para sus hijos.

Comentó Rocío que los pequeños de seis y 11 años han recibido ayuda psicológica, y ahora cuentan con un buen desempeño escolar y estabilidad emocional.

María Elena Ortegón Ojeda, presidenta de Huellas de Pan A.C., recalcó que la fundación tiene las puertas abiertas para todo aquel que realmente lo necesite.

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