22 de Mayo de 2018

Quintana Roo

Conoce los daños que deja un divorcio

Los expertos aseguran que afecta directamente al desarrollo de los hijos, siendo la primera etapa el sentimiento de culpa.

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G. Zapata/ A. Galicia/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- En Benito Juárez  33 parejas al mes decidieron abandonar la premisa de estar juntos para toda la vida, en contraste cada mes se unen en matrimonio 345 parejas.

Los más afectados son los niños 

Para Zoila Salazar García, director del Centro de Rehabilitación Alitum, el divorcio afecta directamente al desarrollo de los niños siendo la primera etapa el sentimiento de culpa, además de inseguridad, enojo y el rencor hacia uno de sus padres. 

“Por mi culpa” sería la primera frase que cruza por la mente de un pequeño, al ver que sus padres han decidido separarse o bien culminar su relación con un divorcio. Este sentimiento de culpa del menor a la larga desencadenará en una situación de rencor hacia alguno de sus padres.

Aunado a ello, la inseguridad, el enojo, el resentimiento e incluso la depresión son los sentimientos que los hijos de padres divorciados desarrollan de manera paulatina al romperse el círculo familiar al que por años estuvieron acostumbrados.

Se pierde la figura de "héroe"

Zoilo Salazar García, director del centro de rehabilitación Alitum, asegura que los menores también desarrollan una sensación de vacío y soledad, más aún cuando al ver a otros pequeños de su edad en compañía de sus padres, éstos se dan cuenta de que no podrán disfrutar a papá o a mamá como alguna vez lo hicieron.

Además se pierde esa figura de héroe que el hijo o la hija alguna vez tuvo por sus padres, generando el sentimiento de depresión, mismo que puede ocasionar en primeras etapas que al llegar a la adolescencia se conviertan en personas vulnerables al consumo de drogas lícitas y posteriormente se inclinen a las drogas ilícitas.

Para el especialista en el trato con adolescentes y jóvenes en el consumo de drogas, la depresión es la etapa que debe de tener una mayor vigilancia por parte de los padres, además de los familiares con los que a diario conviven, ya que podría culminar con alguna consecuencia fatal, como puede ser el suicidio.

De acuerdo con el Centro de Integración Juvenil (CIJ), se tiene un registro de mil 479 jóvenes que durante 2013 solicitaron algún tipo de ayuda a dicha instancia, debido a su adicción a las drogas, siendo la mariguana la de mayor consumo con un 70%.

Recomiendan el apoyo de los padres 

A fin de alejar a los menores y a los adolescentes de este tipo de “tentaciones”, el especialista recomienda llevarlos alguna actividad física, pero principalmente que se tenga el apoyo de los padres, a pesar de estar separados.

Pero sobre todo acudir con algún experto, como puede ser un psicólogo, para que se puedan atender de manera oportuna algunos de los sentimientos que los niños, niñas o jóvenes van presentando en las diversas etapas del proceso de separación de sus padres.

Experiencias

“Al principio pensé que mi mamá era la mala, porque dejó a mi papá por otra persona”, comentó la joven, a quien llamaremos “Kathy”, quien a sus 13 años no entendía porque sus papás después de más de 15 años de matrimonio habían determinado, primero separarse, y posteriormente divorciarse.

“Al principio pensé que mi mamá era la mala, porque dejó a mi papá por otra persona”, comentó una joven.

Ella y su pequeña hermana buscaron por diversos medios hacer que sus papás regresaran a vivir juntos, su madre desde que descubrió que su pareja le fue infiel en repetidas ocasiones, había decidido rehacer su vida. Pero “Kathy” no aceptó tal decisión y buscó en sus “amigos” el refugió y la protección que sus padres dejaron de darle por ocuparse cada quien en lo suyo.

 

La joven comenzó a tener cambios de actitud, incluso con su hermana menor, al grado de insultarla y de llegar con aliento a tabaco; ese fue el primer paso para que su mamá detectará que “Kathy” había comenzado a fumar cada vez que se reunía con sus “amigos”.

El tabaco, pero también un poco de alcohol en su aliento, fue lo que delató a “Santiago”, así le llamaremos a este joven, que también sufrió la separación de sus padres, desde los siete años de edad. Él, ahora a sus 15 años, acudió al Centro de Integración Juvenil (CIJ) en busca de ayuda por su consumo de drogas lícitas.

 

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