12 de Diciembre de 2017

Opinión

Ad perpetuam

A simple vista, medios de comunicación nacionales nos indican que no hay otra cosa qué debatir como no sea de la tragedia de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos en Iguala.

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A simple vista, medios de comunicación nacionales nos indican que no hay otra cosa qué debatir como no sea de la tragedia de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos  en la novatada de septiembre pasado sucedida en Iguala, con la intención de desacreditar al gobierno de Peña Nieto y provocar su renuncia. Lo más grave del caso es que esa agenda es promovida por el partido  que, estando vinculado con el crimen organizado, impuso a las autoridades municipales  que perpetraron el crimen y que hoy día están siendo procesadas.

No importa que todos los indicios apunten a que fueron cobardemente asesinados por integrantes del crimen organizado y que sus restos fueran dispersados para evitar que sean  identificados; se trata por lo visto de culpabilizar al Gobierno Federal y a las fuerzas armadas, pretendiendo  'acreditar'  que fue un crimen de Estado para encajonarlo en un esquema ideológico, donde el gobierno representa un mal innecesario.

Tampoco que el grupo de expertos argentinos y chilenos, aun excediendo el tiempo que solicitaron para concluir sus investigaciones, no haya encontrado evidencias sólidas que puedan explicar lo que sucedió con los desaparecidos y mucho menos demostrar su hipótesis de partida de que fue el ejército el culpable, elaborada tal vez bajo el influjo de los crímenes perpetrados por las  fuerzas armadas de sus países de origen durante los gobiernos militares surgidos de los golpes de Estado.

La solicitud de permanencia del 'grupo de expertos' abonaría tan sólo en el afán de perpetuar el mito del Estado represor y causante de todos los males, sin otros elementos que una sospechosa ideologización de los casos judiciales, lo que juega a favor de la exculpación del crimen organizado, conforme a la tesis de Kate del Castillo de que es más confiable un gánster como el Chapo que el presidente de la República. Donde los problemas de seguridad del país pueden ser cínicamente reducidos a cuestiones de política de comunicación.  

Los mariachis callaron.- Para mi gusto, Aurelio Nuño se apuntó  entre los presidenciables con la defensa de la Reforma Educativa que llevó al cabo saliéndole al paso al presidente de Morena, Andrés Manuel López Obrador, que, para granjearse los votos de los maestros de la CNTE, ofreció darle marcha atrás a esa Reforma. Además de los sólidos argumentos en defensa de los avances logrados con la implementación de la actualización educativa en Oaxaca y en el país, logró lo que parecía imposible: dejar calladito al tabasqueño.

¿Amarillismo?- Perdí la cuenta sobre hace cuánto tiempo todo mundo sabe que Panamá es un paraíso fiscal, pero ahora se ha convertido en una noticia de primera magnitud. Si fuera delito grave la elusión fiscal, sospecho que no habría empresario alguno, en nuestro país, que esté libre de pecado.

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